Relación de Michoacán
SEGUNDA PARTE XXXI. Cómo Hirípan y Tangáxoan y Hiquíngare conquistaron toda la provincia con los isleños, y cómo la repartieron entre sí y de lo que ordenaron. |
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Después que conquistaron el pueblo de Hiuacha, fueron a conquistar a los de Curínguaro, y destruyéronlos, y a Tetepeo y Turipitío, y todos estos pueblos conquistaron en una mañana. Conquistaron los pueblos siguientes: Hetúquaro, Hóporo, y Tangáxoan y Hirípan conquistaron a Xaso-Chucándiro, Teremendo y llegaron a Uaniqueo, y los de Uaniqueo eran valientes hombres, y no los pudieron vencer, y apartáronse a medio día, y viendo esto Hirípan y Tangáxoan, sacrificáronse las orejas, y toda la gente, por podellos vencer. Y avergonzábanse unos a otros, porque no eran más esforzados. Y comieron todos, y tornaron a dalles combate y durmieron allí y tornaron a la mañana a pelear y entráronles a medio día. Conquistaron a Cumachén, Naranjan, Tzacapu, Cherán, Siuinan, y a la vuelta a Huriapa y los pueblos de los nauatlatos llamados Hacauato, Tzitzupan, Chemendo, Uacapu y otros pueblos llamados Taríaran Yuriri, Hapacutio, Condénbaro. Y huía toda la gente de los pueblos a los montes y dijeron Hirípan y Tangáxoan: «Vamos aquí a Hurecho», y fueron y conquistáronle y descansaron. Y cuando ellos andaban conquistando estos dichos pueblos, murió Taríacuri y fue enterrado en su lugar de Pátzquaro, donde le sacó después un español, digo sus cenizas, con no mucho oro, porque era en el prencipio de la conquista. Y llamó Hirípan a Tangáxoan y a Hiquíngare y díjoles: «Hermanos, ya e muerto Taríacuri, nuestro tío: tú, Tangáxoan, vete a Michuacán, y yo me iré a Cuyacán y Hiquíngare estará aquí en Pátzquaro, que aquí es su casa y asiento. Y hicieron una casa a Hirípan en Cuyacán, y a Tangáxoan otra en Michuacán, y tomó cada uno su señorío, y fueron tres señoríos, y tornó a llamar Hirípan desde algunos días a Tangáxoan y a Hiquíngare, y díjoles: «Hermanos vamos a conquistar a Huriparao.» Y conquistaron entonces los pueblos siguientes: Huriparao, Charo chutiro, Tupátaro, Uarirásquaro, Xéroco, Cuitzeo, y volviéronse y tornaron otra vez y conquistaron a Peuendao, Zinzimeo, Araró, y volvierónse y dijo Hirípan a Tangáxoan y Hiquíngare: «Hermanos ¿qué haremos? que la gente de los pueblos se llevan huyendo los plumajes y joyas, con lo que fueron señores en los pueblos que conquistamos. ¿Dónde los llevan? Id a retenellos, que se vengan los dioses a sus pueblos.» Y venieron todos los que andaban huyendo con las joyas, y plumajes, y oro, y plata y presentáronselo todo, y pusiéronlo todo en orden, y viendo aquel oro amarillo y la plata blanca, dijo Hirípan: «Mirá, hermanos, que esto amarillo debe ser estiércol del sol que echa de sí; y aquel metal blanco estiércol de la luna, que echa de sí, y todos estos plumajes que están aquí verdes y penachos blancos, y plumajes colorados ¿cómo conoscemos esto? Como quien dice, no lo conoscemos, ni sabemos qué es esto. Es lo que la gente llevaba huyendo y hanlo han traído a Curicaueri. Esto es lo que le dijeron sus padres en el cielo, que él quitase a todos, todas las joyas, y que las tuviese él solo. La piedra recia, que es la padra, y las piedras preciosas y mantas, que todo esto él solo lo ha de tener; llevadlo todo. Helo aquí dónde os lo he puesto. More todo esto con Curicaueri y Xarátanga: yo solamente, llevaré plumajes colorados y verdes y no dividamos estas joyas; mas esté todo en un lugar, donde lo vean los dioses del cielo, y la madre Cuerauáperi, y los dioses de las cuatro partes del mundo, y el dios del infierno; llévelo Hiquíngare.» Dijo Hiquíngare: «Yo no lo tengo de llevar, yo no quiero más de los plumajes blancos; esté todo en un lugar y en ana casa y guárdese allí y allí mirarán los dioses este tesoro» que entonces ayuntaron de toda la provincia. Como no lo quisiese llevar ninguno consigo, hicieron una casa en Cuyacán, y allí lo pusieron todo en unas arcas, y pusieron sus guardas, y las guardas hacían sementeras para ponelle sus ofrendas de pan y vino. Todo este tesoro llevó Cristóbal de Olid cuando vino a conquistar esta provincia, como más largo se dirá adelante. Y ayuntáronse todos los que habían quedado de los pueblos y díjoles Hirípan: «Id, tomad vuestro pueblos, morá en ellos como antes y torná a tomar vuestros árboles de fruta, y vuestras tierras y sementeras: basta, ya vuestro dios Curicaueri ha usado de liberalidad y os lo torna: Traed leña para sus cúes, y cavá sus sementeras para la guerra y estad a las espaldas dél en sus escuadrones, y acrecentá sus arcos y flechas, y libradle cuando se viere en necesidad.» Y todos respondieron que así lo harían, y lloraban todas las viejas y viejos y muchachos y fuéronse todos a sus pueblos, y no hacían asiento los pueblos como no tenían regidores y cabezas, que se meneaban los pueblos y no estaban fijos, y de contino estaban temiendo y alterados. Y entraron en su consejo Hirípan y Tagáxoan y Hiquíngare y dijeron «Hagamos señores y caciques por los pueblos, que placerá a los dioses que sosiegue la gente.» Y fueron por todos los pueblos y hicieron caciques, y los isleños tomaron una parte en la tierra caliente, y los chichimecas, otras parte a la mano derecha, en Xénguaro, Cherani, Cumaché y sí sosegaron todos. Y se hizo un reino. Conquistaron así mesmo a Tacámbaro, Urapan, Paracho, Charo, Hetúquaro, Curupu-hucatzio, y a daban también las mujeres con los que iban a conquistar, todas sus alhajas. Y hicieron su asiento Hirípan, y Tangáxoan y Hiquíngare no iban a conquistar más de los chichimecas y isleños. Y repartieron los pueblos aquellos señores de los chichimecas y isleños. Estos prencipales siguientes, tomaron asiento en Carupuhucatzio, Tiachucaqua, Chaquaco, Tzingüita, Tiuítani, Itzirimenga-uaricha, Tauachacu, Acume, Uaricha-tereco y los isleños en el pueblo de Urapan. Otro principal, llamado Cupauaxanzi, asentó en la Guacanan; Zapiuátame-tzanguata asentó en Paracho; Chapata y Atache-húcane asentó en Chupingo-parapeo, que era valiente hombre; Utume y Catuquma, en Chupingo-parapeo, y iban todos estos prencipales conquistando por su parte y conquistaron a Casinda-angapeo, Perechu-hoato, Cauingan, Tucumeo, Marita-angapeo, Hetúquaro, Harapendan, Zacango, Cuseo, que todos son pueblos de tierra caliente: Xanoato-angapeo, Quayameo, y otro prencipal, llamado Tzanguata, de los isleños, conquistó Aparhoato. Conquistaron así mesmo a Uamúquaro, Acuitzapeo, Papazio-hoata, Tetengueo, Puruarán, Cutzian, Mazani, Patacio, Camuqua-hoato, Yuréquaro, Sirándaro, y iban poniendo caciques en todos los dichos pueblos; hasta las mujeres mandaban los pueblos, y conquistaron a Cupuan, Cuxaran y Cupauaxanzi, que estaba por cacique en la Guacanan, iba conquistando por su parte, y conquistó los pueblos siguientes: Cazuruyo, Sicuítaro, Tarinbo-harzaquarán, Sicuitarán, Pumucha-cupeo, Yacuho, Ayaquenda, Zinagua, Churumucu, Cutzaru. Y otro prencipal, llamado Utucuma, conquistó, por su parte, los pueblos siguientes: Paranzio, Zinapan, Zirapitío, Taziran, Turuquarán, Hurecho-ambaquetío y un pueblo de los nauatlatos llamados Cupuan, y conquistó a Euaquarán, Charapichu, Paráquaro, Páquaro-hoato, Euaquarán, Tiristarán, Puco-hoato, Tancítaro, Eroxio, Ziramaratiro, y iban desta manera conquistando los chichimecas y isleños, y conquistaron más los siguientes pueblos: Uisindan, Hauiri-hoato, Zinapan, Zirapitío, Aparhoato, Cuyucán, Apatzingani, Pungari-hoato, que son pueblos de tierra caliente; Ambezio, Tauengo-hoato, Tiringueo, Characharando, Tzacapu-hoato, Peranchéquaro, Uatsi-hoato, Uhcumu, Ahcandiquao, Haroyo, Xurigapeo, Chapato-hoato, Haziro-auanio, Taximaroa, que era de otomíes; Pucuri-equatacuyo, Marauatío, Hucario, Hirechu-hoato, Acámbaro, Hiracumuyo, Puendaho, Mayao, Eménguaro, Cazaquarán, Yurir-apúndaro, Cuipu-hoato, Uangao, Tauéquaro, Puruándiro, Ziranpéquaro, Quaruno, Inchatzo, Hutaseo, Acausto, Zanzani, Uerecan, y otro señor hijo de Hirípan conquistó otro pueblo llamado Carapan, y el padre y agüelo de este cazonci muerto, conquistaron a Tamazula y Caputlan y los pueblos Dábalos y lo demás.