Aproximación al Horizonte Mítico de los Tobas
La estructura del Universo
Relato N° 1
"Hay tres reyes arriba de la tierra, y son cuatro con el de abajo. Esos reyes están en el aire, en el campo liso, en el monte y abajo de la tierra". "Aquí en el medio estamos nosotros; aquí, en el mundo éste".
"Pero más abajo están esos que están dormidos ahora. Cuando, más tarde, llega el sol allá, entonces esos despiertan. Así como nosotros cuando es de día acá, en el mundo de arriba".
"Y más arriba todavía, muy alto, por detrás del cielo, hay otro mundo más, y también está lleno de gente ese otro mundo. Pero hace mucho frío allá arriba, y no sabemos nada más de esa gente" (P. Yorqui).
Los relatos sobre la forma y naturaleza del cosmos que recopiláramos en Miraflores, son muy semejantes a los trasmitidos en su momento por Lehmann Nitsche, Métraux y Palavecino 18. El universo es concebido como una gran armadura de tres planos superpuestos, ligados entre sí por un largo eje central. Cada una de las tres regiones del espacio -mundo subterráneo, superficie terrestre y plano celeste- están sometidos a un Señor o a una Pareja Principal quienes, asimismo, gobiernan a los Dueños, Reyes o Padres de los animales que habitan o se asocian a la misma, y además son responsables del llamamiento e iniciación de los shamanes respectivos 19.
En las narraciones de Yorqui y del ahora extinto Arias Gómez, la visión fundamental se hace algo más compleja incorporando otras particularidades de la topografía mítica, sea terrestre o subterránea 20. Así se habla, sobreentendiendo cualificaciones diferentes de los respectivos espacios, de un Señor del Monte y otro del Campo Liso; de una Señora de las Aguas y de un Señor de las Profundidades Ctónicas. También el cacique Soria, cuyos prestigios shamánicos son de sobra conocidos, refiere que sus ocho espíritus auxiliares provienen, según el caso, del aire, el monte, la llanura, las aguas y las regiones subterráneas.
La relativa confusión provocada por la subdivisión de dos de los planos fundamentales -Tierra y Profundidades- en otras cuatro subregiones diferentes, corre pareja con cierta incerteza respecto a la entidad potente que caracteriza a cada una. En otros relatos, incluyendo también versiones contradictorias del mismo Yorqui, se alude indistintamente a K'atá (la deidad uránica) o sino a una Gran Pareja como los Soberanos del espacio celeste 21. Al igual, diferencian a veces a Salamanca, la Señora de las Aguas, de Peg'im Aloah, el Señor Ctónico22; sino, en otras ocasiones, los reunifican en otra Gran Pareja cuyos poderes se extienden a todo el mundo subterráneo sin distinción de regiones, pero en la que la primacía de potencia corresponde al personaje masculino.
En cambio hay unanimidad en atribuir a Nowet, el Señor de los Animales Terrestres, la soberanía sobre la totalidad de los espacios superficiales. No hemos logrado que, en el sentido de hierofanías bien diferenciadas, los indios establezcan una clara distinción entre los Señores del Monte y de las Llanuras mencionados por Yorqui. Tampoco le asignan a Nowet una pareja femenina determinada, aunque no dejan de afirmar que es asistido por una profusa cohorte de pequeñas mujeres míticas, las Washí o Lagshí que le sirven como peonas o domésticas.
Resumiendo entonces los relatos que involucran clasificaciones del espacio y sus relaciones con las hierofanías de cada región, las especies animales que habitan en cada una de éstas, y las respectivas fuentes del poder shamánico, podemos obtener el siguiente cuadro de correspondencias:
| Región del Espacio | Potencias | Especies animales | Shamanes |
| CIELO | ¿K'ata? ¿Gran Pareja? |
"Animales e insectos del aire" | del Cielo |
| TIERRA Campo Monte |
NOWET | "de arriba": Lgkaiákalek "del campo": Noongráalek "del monte": Abiáalek |
de Nowet |
| PROFUNDIDADES Terrestres Acuáticas |
Peg'im Aloah || ? || ? Salamanca |
"de abajo": Abalek (tatú, quirquincho, serpientes). "del agua": Ngnetráglek (peces, reptiles y mamíferos acuáticos). |
de Salamanca |
Como vemos, con la intuición de la de clasificación de los animales. Según estructura del cosmos, parece corresponderse uno de los principios básicos de clasificación de los animales. Según el mismo, de acuerdo con descripciones separadas de las específicamente cosmológicas, y que los indígenas no se preocupan demasiado por vincular, las especies son agrupadas en grandes categorías de acuerdo con la región del espacio en que habitan o sino con la que preferentemente están relacionadas. Cabe acotar, no obstante, que el cuadro anterior fue confeccionado teniendo especialmente en cuenta las vinculaciones expresas que afirman entre Nowet y la Pareja Ctónica, de una parte, y los animales terrestres y los acuáticos subterráneos, de la otra. En lo referente a las especies del aire, su asignación a la Pareja del Cielo fue efectuada provisoriamente por nosotros, en atención al isomorfismo de cualidades entre ésta y la Pareja Ctónica. Algunos informantes refieren en cambio las aves a Nowet, lo cual, unido a nuestro penumbroso conocimiento de las deidades celestes, contribuye a que esa categoría sea algo dudosa por el momento.
Las divergencias con los criterios taxonómicos occidentales son bastante numerosas. Así, algunos animales pertenecientes al mismo género son rigurosamente deslindados entre sí, como las variedades de cerdos de monte y de agua; recíprocamente, una gran cantidad de miembros pertenecientes a grupos zoológicos muy diferentes pero que habitan en el mismo medio, son reunificados en una gran clase, siendo denominados algo vagamente como "parientes".
Este principio de clasificación generalizado coexiste con otro, mucho más estricto y tal vez más próximo a la vieja visión cazadora. En el segundo de los sistemas, los animales son agrupados y diferenciados en función de las relaciones míticas de parentesco establecidas entre sus respectivos Dueños o Padres. Se cuenta, por ejemplo, que la Madre de las Iguanas concibió a la Madre de las Lagartijas, y también que las serpientes mayores son las antecesoras de las más pequeñas. Apenas hemos penetrado en la organización de estos sistemas, y menos aún hemos tentado reconstruirlos en su totalidad, pero, a título de hipótesis a comprobar en futuras investigaciones, pareciera existir una relación entre el poderío vital de las distintas especies, homologado en términos de potencia mítica, y el lugar que les cabe en los rangos de parentesco. En tal sentido, afirman también que el Padre de los Tigres desempeña simultáneamente el papel de Padre o Tío de los felinos menores; cuando se llega finalmente a las especies muy pequeñas -gusanos, insectos, reptiles muy chicos o inofensivos- éstas, o bien ya no poseen Padres, o sino los mismos no son ya a su vez responsables de ningún animalito menor.
De la misma manera, también el llamamiento, iniciación y concesión de los poderes mágicos a los piogonak -shamanes- dependen directamente de alguna de las entidades animalísticas superiores. Distinguen así los shamanes "del Cielo" o los "de Salamanca", de los muchos más numerosos vinculados con Nowet. No obstante, la semejanza de cualidades entre las tres clases de Señores de las Especies no parece correr pareja con la importancia de cada uno en el cuadro de la religiosidad; probablemente en razón de la diferencia de intereses que los ligan a los indígenas, ya que para ellos es primordial la captura de animales terrestres y acuáticos y bastante menos importante la de aves. Es razonable entonces entender porque la deidad que, a la par de servir de paradigma a las restantes figuraciones de caza, subordina y articula la totalidad del universo mítico-religioso de los Tobas, sea Nowet, la divinidad que encabeza a los. Dueños de los animales terrestres. Tal como trataremos de demostrar, aparte de las prescripciones, tabúes y regulaciones de caza, y una de las fuentes del don shamánico, coinciden en Nowet como estructura mítico-religiosa algunas de las dicotomías esenciales de la weltanschauung toba; esencialmente aquella que escinde la realidad en dos términos: un orbe de la "cultura", connotada como conjunto de bienes y normas técnicas ligadas al tiempo profano, y un universo de la "potencia", en especial la vinculada con la noción de lo animal, definida míticamente como fundamento primordial de aquélla.
Notas:
18 Leehmann Nitsche, 1925: 182-184; Métraux, 1946b: 24-26 y 1967: 145-146; Palavecino, 1961: 94.
19 Es de adelantar que el tono de las relaciones entre las regiones del espacio estratificado y sus respectivas entidades dependientes, están dados por la tensión y la hostilidad reciprocas.
20 Uno de los pocos mitos publicados sobre el "país del cielo" (Palavecino, 1961: 94) incluye el concepto del espacio constituido por cinco capas: 1) cielo, 2) plano intermedio de las nubes y el rayo, 3) tierra, 4) país de los muertos, 5) aguas profundas. Esta concepción se acercaría también a la vigente en Miraflores, ver relatos n° 48, 49 y 51.
21 No obstante, en lo que hace a la respectiva individualidad, se distingue claramente al Dios Uránico de la Pareja Celeste.
22 Peg'im Aloah significa "el cielo de la tierra"; aparentemente, la denominación de ese plano espacial ha sido extendida a una de las hierofanías personalizadas que lo gobiernan. Palavecino, 1961: 93, corrobora brevemente estos detalles.