Aproximación al Horizonte Mítico de los Tobas
Cataclismos Cosmogónicos
El mito de origen del cultivo
Poseemos también un relato vinculable sin dudas con el ciclo de la deidad con apariencia humilde, tal como aparece en el Chaco. Algunas de las acciones que en el mismo se le asignan -embarazo mágico de una mujer noble, reconocimiento de la verdadera paternidad por el hijo, caracteres de la fuga de los amantes- coinciden fielmente con la narrativa de Cuniraya Huiraccucha, recogida por Francisco de Avila en el Siglo XVII. Ahora bien, de la lectura de su magnifica obra se deduce que, pese a la figura muy pobre con que en muchos casos ambos aparecen, la destrucción hídrica es atribuida en el Perú a una deidad, Paryacaca, claramente diferenciada de Cuniraya. Es posible, entonces, que la síntesis en un solo personaje, se deba en el Chaco a los primeros aborígenes que conocieron las leyendas; quienes, seducidos además por la superioridad cultural de sus portadores peruanos o peruanizados, incluyeron también en el mismo motivo mítico el origen de algunos bienes -agricultura- recibidos de aquéllos. En esa forma, la entidad uránica de los relatos apocalípticos, o el personaje que más se le acerca, se reviste subsidiariamente con todos los caracteres de un verdadero tesmóforo:
Relato N° 69
"Había un hombre petisito, gordo y moreno era. Estaba tirado para abajo, con todo ese peligro que hay allá; el hombre estaba así tirado, lleno de sarna y polilla".
"Las chicas saltaban y lo pisaban siempre, y él se lamentaba de su flojera y lloraba: ¡Ay, de las chicas que me pisan!".
"Los viejos decían que él cuidaba la tierra. El, el del fuego, el del agua, que te dije. Ahí estaba su estaca 194 y por eso él estaba echado. Sucio, muy sucio; lleno de sarna y de flojera".
"Pero una vez, una vez le sacó un pedido a Dios. El, al que tanto molestaban; al que las chicas, sobre todo, molestaban mucho. Ese día le pidió a Dios una ayuda contra las chicas que lo molestaban. Los mayores, los mejores, los cristianos, no lo querían".
"Y esa noche la hija del rey amaneció hinchada. Al otro día, dijeron los padres: -¡No conocemos ya a esta hija nuestra, tan gorda como está! Y no había habido visita del novio, ni de su madre, a esa hija del rey".
"¿Y quién va a creer que va a salir un hijo, del hombre ése que está echado? Ese es un hijo de Dios; el Dios se adentra y le hizo un hijo a la chica del rey".
"Cuando salió ese hijo de la hija del rey, no le hicieron nada y lo criaron. Crecía rápido; a los doce días ya estaba sentado; y y en seguida ya sabía hablar. Y ya conoce quien es su padre. Y todos preguntaban cómo es que podía crecer tan rápido".
"Y todavía no se daban cuenta los demás de quién era ese chico. Era de ese hombre tirado y sarnoso; nadie pensaba que el padre del chico era él; nadie sabia, y tampoco sabía la chica del rey quién era el que había estado en su cuerpo".
"Alguno dijo entonces por qué no hacían alzar al hombre echado, a ver si el chico de la hija del rey lo reconocía. Dicen que tiene poder ese hombre; por eso está acá echado para cuidar la estaca".
"¡ Gritaba fuerte de dolor cuando lo levantaron! Lo arrancaron por fin y lo llevaron".
"Cuando llegó junto con la gente, el chiquitito lo miró y gritó: -¡Ahí viene, ahí viene mi papá!"
"El rey quiso castigarlos. Los hizo correr a correazo limpio junto con su hija".
"Se fueron los tres. Caminaban juntos, y la muchacha le preguntó al sarnoso qué comerían cuando llegaran al borde del mar. El hombre le dijo que no se afligiera y que siguieran"
"Y cuando llegaron, encontraron un atado al lado del mar. El hombre sacó entonces del atado comida fabricada; comida de rico; comida como la que hay acá ahora, pan, mortadela, fiambre".
"Esa noche, el hombre estiró una escalera en medio del mar; y arriba del agua levantó una casa, para que nadie pasara. Al otro día, la gente preguntaba espantada cómo era que había una casa que había salido en el agua".
"El rey quiso llegar hasta la casa en una canoa, pero como a cien metros un poder le paró la canoa, y no pudo seguir. Sospechaba que esa casa era del hombre echado; y se preguntaba cómo es que podía haberse salvado de los bichos del mar, que tienen tanto peligro".
"Al otro día, trató de vuelta de llegar hasta la casa en su canoa. Esta vez el poder no lo paró, y pudo llegar entonces. En la casa en el agua, reconoció a su hija y los perdonó a todos. Y los cuatro se volvieron a la tierra, dejando la casa en el mar".
"Salieron acá y trabajaron la tierra. El hombre sucio y sarnoso quiere sembrar maíz, sembrar porotos, sembrar zapallos".
"Y lo enseña a trabajar a los otros hombres, porque antes no sabían".
"Porque ahora conocen ese trabajo de los cristianos. ¡Pero antes, antes era eso! Recién conoce la gente de ese hombre a esa manera de trabajar".
"Se compone la gente. ¡Tiene buen trabajo, buen sueldo! Entonces, cada vez se estira más la gente; más se aumentan por todos lados mientras más trabajan" (P. Yorqui).
Cotejada con la de Miraflores, la versión peruana coincide casi completamente en sus cuatro episodios iniciales: aparición de la deidad disfrazada, embarazo secreto de la mujer noble 195, reconocimiento prodigioso de la paternidad por el hijo, y, en parte, la retirada de los tres hacia el mar. Además, parecen asignar también a Cuniraya el origen del cultivo. Los temas posteriores -Cuniraya buscando la mujer, asignación de cualidades a los animales, otras acciones de Cuniraya a la orilla del mar- no figuran en cambio en el relato de Yorqui:
"Este Cuniraya Huiraccucha en sus comienzos andaba errante en figura de mendigo, con la camisa y manta hecha girones, y como los demás no sabían quién era, le llamaban el mendigo piojoso. Sin embargo, fue él quien fundó todos los pueblos y con el solo mando de su palabra redujo a buen cultivo aquellos campos".
"En la misma época existió una mujer también Huacca llamada Cahuillaca, que, a pesar de ser muy hermosa, permanecía siempre virgen. A cualquier Huacca o Huillca que deseaba estar con ella, lo rechazaba".
"Una vez esta joven que no había permitido que ningún hombre se le acercara, estaba hilando sentada al pie de un negro lucma. Entonces Cuniraya que era muy habilidoso, se transformó en pájaro y echando a volar, se posó encima de aquel negro lucma. Y cuando alcanzó el fruto del lucma, derramó en él su semen y lo dejó caer cerca de la joven que muy contenta se lo tragó, y de esta manera quedó encinta, aunque ningún hombre la hubiese conocido. Y al noveno mes, ..., también ella parió a pesar de ser virgen. Entonces ella sola amamantó a sus pechos al niño durante un año, preguntándose siempre de quién sería hijo. Cumplido el año, cuando ya el niño andaba a gatas, Cahuillaca reunió a todos los Huaccas y a todos los Huillcas para averiguar la paternidad de su hijo".
"Cuando los Huaccas oyeron estas palabras, acudieron de todas partes sumamente contentos, vestidos con trajes preciosos, pensando cada uno que él iba a ser el escogido por Cahuillaca... Una vez sentados los Huaccas y Huillcas, la joven comenzó así: -Oid, nobles señores, os lo ruego, reconoced a este niño, ¡Quién de vosotros estuvo conmigo! ¿Acaso tú? ¿Tal vez tú? Con estas palabras les iba interrogando uno a uno. Como todos negaban, Cahuillaca, segura de que Cuniraya Huiraccucha, que estaba sentado cerca en hábito de mendigo, no podía ser el padre del niño, mirándole con desdén no le preguntó nada, y al advertir que ninguno de aquellos nobles señores reconocía al niño como suyo, se dirigió a él y le dijo: -Vete tú mismo, hijo, y reconoce a tu padre, y advirtió a los Huaccas que sería considerado como padre del niño aquel a quien éste se dirigiera. Y entonces el niño... llegó donde estaba Cuniraya, su verdadero padre, y, cuando llegó, lleno de alegría, trepó a sus rodillas. Visto lo cual la madre, arrebatada de furor, exclamó: -¿Pero es posible que yo haya tenido un hijo con este piojoso?, y tomando al niño en sus brazos se dirigió hacia el mar".
"Entonces Cuniraya Huiraccucha, con la esperanza de poder ser amado por ella, se revistió, ante el asombro de todos los Huaccas, con un precioso traje, y corrió detrás de Cahuillaca... y despedía rayos por todo el orbe; más Cahuillaca, decidida como estaba a arrojarse al mar porque había tenido un hijo con un hombre tan feo y salvaje, no se volvió a mirarle y llegó hasta aquel lugar donde aún hoy, a la orilla del mar, cerca de Pachacamac, se ven dos peñascos con figura humana en el sitio mismo en que ella y su hijo se quedaron convertidos en piedras "196
No tenemos noticia de que se hayan recogido otras versiones del mito, fuera de un relato mataco recopilado por Nordenskiöld en 1906. Importa poner de relieve que su estructura es completamente diferente a la de los relatos de origen del cultivo emanados de pueblos típicamente agricultores; por el contrario, la génesis de las plantas cultivadas se atribuye, no a la muerte de una deidad en el tiempo dema y al surgimiento de su cadáver 197, sino que se debe a las enseñanzas de un Héroe Cultural; carácter que indudablemente está en relación con la adquisición exógena de esas técnicas, venidas desde el área amazónica o la andina, y probablemente desde ambas a la vez. Tal vez tengamos entonces un buen ejemplo de la preservación del hecho histórico de viejos préstamos agrarios en un contexto mítico.
Notas:
194 Se refiere al Eje del Mundo.
195 El motivo posee también correlaciones con las culturas selváticas: Amuesha del Oriente Peruano y Chiriguanos (Kühne, 1967: 315); el mismo autor identifica, en última instancia, a la deidad humilde con el rayo.
196 F. de Avila, 1942: 313-315.
197 No obstante, los Tobas conocieron el mitologema respecto al origen del tabaco: la planta nace de las cenizas de una Mujer Caníbal, muerta y quemada por Kakadé -Carancho-(Métraux, 1946b: 60-62).