Aproximación al Horizonte Mítico de los Tobas
El Plano Terrestre
El "daño" como reintegración en lo profano
Así como de lo numinoso surgen las reglas, que desde entonces lo limitan para siempre, también el retorno a lo sagrado está ineludiblemente dificultado por una serie de obstáculos o cortaduras que restringen la pretensión del piogonak. La restricción de lo potente, a no ser en la intensidad de la experiencia individual, se testimonia en el énfasis sobre los conceptos de número o cantidad, que casi siempre van implícitos en la descripción de sus vivencias y entidades.
Vimos anteriormente 94 algunas caracterizaciones indígenas del poder shamánico. Surge de ellas la correlación directa que establecen entre la magnitud individual de aquél y el número de enfermedades acopiadas por cada piogonak que, en cuanto cantidad global, tampoco es ilimitada. No debemos engañarnos al respecto por la aparente naturaleza mecánica de la circulación del poder en los términos de la relación "sagrado-profano", tal como podrían sugerirlo incorrectamente los esquemas anteriores. Parecen tener efectivamente clara noción de que la magnitud de la potencia admite límite y medida; pero su aprehensión por cada shamán implica procesos que bien pudiéramos definir como "osmóticos": quienes mayores poderes poseen en un momento dado son los más capacitados para apropiarse del de los demás, hasta el punto de reducirlos a la condición común o sino inclusive de liquidarlos. Veamos:
Relato N° 35
"El médico toba que tiene más poder, es porque se lo va sacando a los otros médicos más chicos".
"Si un piogonak manda su arma, manda su enfermedad, y otro médico la saca, lo cura al hombre ese enfermado, entonces ese médico se guarda esa enfermedad que le sacó al otro. Y así se vuelve más poderoso".
"Es más poderoso porque saca más enfermedades y se las guarda. Por eso se van terminando todos esos médicos que había antes" (P. Yorqui).
Por lo mismo, la necesidad de reproducir ritualmente la dialéctica de lo potente, tal como tratamos de justificarlo y comprenderlo, los impulsa también a enviar enfermedades y desgracias a los demás:
Relato N° 36
"Cuando un piogonak la ve a una víbora, la conversa y le dice a quienes tiene que morder esa víbora. También puede mandar arañas para picar o para matar a otras personas".
"La víbora lo espera al paisano ése que le dijo el piogonak, y después de conocerlo, lo pica".
"Ese que mordió la víbora, se vuelve a su casa y le avisa a otro piogonak. Para curarlo, la habla y hace que salga el alma de la víbora esa. Después le pregunta quién es que la mandó" (C. Burgos).
El concepto de finitud del poder sagrado, sin negar que desde otros ángulos intervengan también causas ligadas al prestigio social o político, conduce por fuerza al conflicto entre shamanes; en tanto que el incremento de los poderes de unos solo puede hacerse a expensas de los poderes de otros:
Relato N° 37
"A veces se pelean en el cielo los piogonak. Si un piogonak se cae del cielo, cuando se pelea con los otros médicos alié, arriba por el poder, ese hombre entonces se puede morir nomás".
"Por eso se murió Celso95 y ahora tiene también otra hija enferma".
"Pero también a veces se juntan y son amigos esos dos son amigos96 para matar a otro paisano. Como cuando esa vez entre los dos mataron al paisano Machado" (C. Burgos).
Relato N° 38
"La luna es un hombre nomás, un hombre que anda en el cielo ese Kalk'rroik. A la luna le pasa asi, como si fuera una muerte; pasa en la muerte también, pero no del todo; y vive, vive otra vez. La comen esos piogonak, pero siempre queda un pedacito de Kalk'rroik".
"Los hombres poderosos, los médicos, cuando se juntan para pelearse y para probar quien tiene más poder. Los que salen del aire, de la tierra; los que primero son como nosotros, pero a los que Nowet ayudó y después hizo entrar en otra vida. Compadrean con los otros médicos, y de ahí sale esa lucha".
"Como lo pueden matar aquí, arriba de esta tierra, ya se dispara uno; lo sigue el otro. Esa persona se dispara a la orilla de la luna, y el otro lo mata o no, pero la luna se tapa a causa de esa lucha. Y es por eso que sale chiquita o de color a la noche. Eso, todo eso, es por la pelea".
"A veces se la comen a la luna esos hombres; pero no la pueden terminar. Es amarga -dicen- ¡amargo el cuerpo, es amarga! Vamos a decir, que es como una hiél, ¡se enroscan los dientes en el amargor! La quieren terminar pero no pueden, porque se junta esa cosa amarga".
"Pero al sol, a Nalah, menos. A ese no lo pueden porque es de fuego. Pero a la luna la quieren joder, quieren que se tape y se acabe. Y cuando esa luna se acaba, eso es un cambio. Pero a los dos o tres días nace de vuelta otra vez".
"Se acaba. Pero al otro día vive. Vive de un pedacito que no se pudieron comer esos médicos poderosos" (P. Yorqui).
Es posible también que en épocas anteriores, el monopolio del poder shamánico y su carácter peligroso, basado por supuesto en la diferencia de capacidades individuales pero seguramente en principios semejantes al que enunciáramos, además de fundamentar un principio de estratificación implícito en la condición del piogonak, hubiera provocado ciertas formas de conflicto entre éste y el resto del grupo. Tanto el recelo y rencor de los indios cuando reservadamente refieren algunos episodios de sus piogonak, como el aparente menosprecio de algunos por las experiencias extáticas en los Cultos, así parecen indicarlo. Hoy en día en cambio, el énfasis de los movimientos sincréticos de mayor auge en el valor curativo y santificante del éxtasis individual, condicionado solamente por la predisposición de los sujetos -muy habitual por cierto- y sin necesidad de someterse a procedimientos de iniciación muy largos, parece indicar que ese monopolio se ha roto; asistiríamos por ende a una verdadera colectivización del viejo complejo shamánico 97, cuya verdadera profundidad sólo podremos captar investigando si la ruptura alcanza a principios que, como el "de escasez de lo numinoso", parecen capitales en el marco espiritual del shamanismo tradicional. En tal forma es probable que la influencia occidental, si bien ha originado muchos otros, al menos en ese sector haya contribuido a modificar uno de los focos de tensión interna de la cultura toba.
Notas:
94 Relatos N° 29 a 34.
95 Uno de los hijos del piogonak y cacique Juan Alegre.
96 Se refiere a los piogonak y caciques rivales Juan Alegre y Augusto Soria.
97 No olvidemos que dicha hipótesis fue formulada originariamente por el Dr. Armando Vivante. (Cordeu, 1967: 105).