Aproximación al Horizonte Mítico de los Tobas

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plusAproximación al Horizonte Mítico de los Tobas. Edgardo J. Cordeu (1969)

I. Introducción

II. Hierofanías y figuraciones vinculadas al espacio.

III. Hierofanías y figuraciones vinculadas al tiempo.

IV. Reinterpretaciones sincréticas

V. Síntesis y conclusiones

Nómina de informantes

Denominación de la fauna chaquense mencionada en el texto

Bibliografía

II. Hierofanías y figuraciones vinculadas al espacio.

El mundo subterráneo

El mundo de las profundidades es, por antonomasia, el lugar de los muertos; más estrictamente de los seres que corresponden a la concepción cultural del "cadáver viviente", pero también es la región donde habitan los Dueños o Señores de las especies de las profundidades y del medio acuático. Deberemos por lo tanto examinar en forma separada las ideas referentes a un Reino de los Muertos, los caracteres animalísticos de sus deidades específicas y los vínculos que mantiene con el complejo shamánico, amén de estudiar otras hierofanías ligadas con la concepción animalística del mundo inferior.

El Reino de los Muertos

Relato N° 47

"El sol, como este que alumbra aquí, se baja después para el otro lado; y aquéllos despiertan y vuelven a ver otra vez. ¡Vivos, vivos como Salamanca, vivos como todos esos seres poderosos!"

"Acá en el medio estamos nosotros, y allá abajo están durmiendo. Te digo que cuando llega allá el sol alto, entonces esos muertos despiertan; así como nosotros acá, a la mañana".

"Viven allá muchas personas. Todos los que se van, todos los que se mueren; todos esos quedan allá".

"Ellos también piden para liberarse, para cambiarse: -¿Cuándo va a hacer cambiarse el mundo el Dios, para que nosotros nos levantemos? ¿Cuándo, cuando será que nosotros volveremos allá arriba?"

"Un piogonak; antes, mucho antes de ahora es que te cuento, bajó a lo profundo, ¡bien abajo de la tierra, bien adentro! Y vio a los muertos y vio que vivían. Había plantas y animales como acá, y cada muerto llevaba y cuidaba los suyos".

"Se llamaba Petioikí ese piogonak; y vivió hace más de treinta años por el lado de El Espinillo. Como aquí vivían esos muertos — dijo— vivían igualito que ahora".

"El piogonak después volvió a la tierra, y les contó a los demás todo lo que había visto allá abajo. Por eso lo sé yo" (P. Yorqui).

Relato N° 48

"Abajo, pasando el agua, hay un mundo de abajo, parecido a éste de aquí arriba. El sol, cuando acá se pone, pasa abajo y los ilumina a ésos".

"Allá van las almas de los muertos; allá viven esas almas".

"Hay dos almas. La que se queda arriba; y la de 'puro hueso', en el mundo de abajo. Pero son del mismo paisano las dos".

"Allá abajo comen .tierra esas almas, y están contentos esos muertos. Cuando se acabe el mundo, van a volver arriba las almas de 'puro hueso', y entonces se van a comer a las que ahora viven".

"Los muertos están debajo de la tierra con Nowet. El alma está junta con Nowet, está presa de Nowet. Es dañina y enferma a los demás esa alma".

"Una hora antes de morir, el alma le avisa a los otros paisanos. Visita a los parientes cuando duermen; les cuenta de sus pecados, y les dice que se va a morir".

"Hay dos seres muy poderosos debajo de la tierra. Uno es Nowet, un Nowet muy poderoso- el otro ése, es el Jefe de los Animales" (A. Roldán).

Haciendo lugar a las diferencias individuales, será bueno destacar algunos temas comunes a ambos relatos. Los dos concuerdan efectivamente, en forma similar a lo trasmitido por otros autores 110, en sustentar la creencia en un verdadero paraíso subterráneo de los muertos, o, más correctamente, de seres concebidos como "cadáveres vivientes" y figurados bajo apariencia esqueletaria. Los muertos retornarán a la superficie en el transcurso de una futura conmoción apocalíptica, destruirán a la humanidad viviente por entonces , e instaurarán de esa forma una nueva edad. Mientras esperan la llegada de ese momento, su existencia en el país subterráneo parece asemejarse a la del indígena común, tal vez más agudizada en sus aspectos penosos. Crece allí la vegetación y habitan especies animales; aunque a veces deban contentarse comiendo tierra, los muertos poseen y cuidan bestias domésticas y durante nuestras noches, también ellos son alumbrados por el sol.

Asimismo, la factibilidad del viaje shamánico al mundo inferior, un testimonio más entre los innumerables episodios semejantes en tantos ámbitos culturales distintos, es precisamente uno de los rasgos esenciales que, según Eliade 111, caracterizan al verdadero shamanismo por encima de la mera posesión de técnicas extáticas; las cuales, en este caso, son empleadas en función del "viaje" a las regiones celestes o al reino de los muertos.

En segundo lugar, A. Roldán describe con mucha claridad la constitución dual del ser humano. Los Tobas concebirían así, por una parte, un principio o "alma" de naturaleza etérea o espiritual; según Métraux 112es distinguida de los payak y denominada "paqal" -kari paqal o "nuestra alma"-; en otros relatos, es la causa responsable del sueño al ser exhalada temporariamente, y de la muerte cuando, casi siempre por daño o posesión mágica, se ve definitivamente imposibilitada de retornar al cuerpo. Antes de morir, el "paqal" puede comunicar con los demás deudos a fin de preanunciar el suceso y hacerse perdonar sus culpas. Luego del deceso, creen que vaga indefinidamente en el aire o en el espacio superior; pero no saben claramente si después habrá de asumir otro destino.

Además, por otra parte, luego de reducirse, es el mismo cuerpo quien prosigue la condición del viviente. Entidad temible, como bien dice Roldán, el pavor por la misma alcanza también al tabú del nombre, que se extiende además a los descendientes próximos del muerto según lo investigara Miller 113. Al parecer, la vitalidad imperecedera radica en el esqueleto; en el alma "de puro hueso" como expresivamente la describe Roldán. No disponemos de más elementos para aclarar algo más esta concepción -tan común en tantos pueblos cazadores- que hace residir en los huesos, verdadera esencia del ser individual, el reservorio último de la identidad y la pervivencia.

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Notas:

110 Es muy semejante una narración publicada por Palavecino: "En el confín el cielo se junta con la tierra. Allí el sol entra por abajo de la tierra y sale por el otro lado. Abajo está el camino del sol y a la orilla de ese camino hay gente; es gente como nosotros y cuando morimos el espíritu va a ese lugar bajo tierra y se hace hombre otra vez. Cuando se entierra un muerto, el espíritu de éste se baja y todos los que están allí abajo gritan: 'Ya viene ese hombre que quería venir; el que me dijo el otro día que vendría. Antes de morir, ya saben los que están abajo que vamos a llegar y bailan; hacen Domi (sic) y bailan los jóvenes y las chinas, y cuando llegamos allá nos dan asiento y todos se nos juntan para que contemos lo que pasa en la tierra'. Relato de Kanaskic -Garcete- Pilagá. Pilcomayo" (Palavecino, 1961: 94).

111 Eliade, 1060: 183.

112 Métraux, 1667: 123.

113 Miller, 1000: 196.