Aproximación al Horizonte Mítico de los Tobas
Reinterpretación Antropogónica
Sistematización del ciclo de Metzgoshé
El antecesor
Relato N° 74
"Todo esto me lo contó el viejo Icancho Yorqui las otras noches. Yo lo aprendí para saberlo y para contártelo a vos ahora; porque el viejo no sabe tu idioma. Tampoco los paisanos jóvenes lo aprenden mucho ahora".
"Metzgoshé es más antiguo que ningún paisano; es más antiguo que nadie; es el primer Toba que hubo sobre la tierra. Antes que Metzgoshé no había ni paisanos ni cristianos, no había nadie".
"La tierra, cuando recién la hizo Dios, era limpia; sin plantas ni yuyos. A Metzgoshé lo mandó K'atá, pero él no sabe de donde viene. Cuando recién vino, Metzgoshé estuvo tres días solo. Al tercer día, vino a verlo a Metzgoshé el Padre del Boleh; le explicó a Metzgoshé quién era y para qué lo había mandado K'atá a la tierra a Metzgoshé. Le avisó también que esa noche iban a llegarle los otros compañeros".
"A la noche se durmió el Metzgoshé; los demás compañeros, cuando llegaron del cielo, lo encontraron dormido. Hombres y animales, todos mesturados, eran esos; lo mismo, hechos de la misma persona eran esos".
"A la mañana Metzgoshé los vio, y ya sabia quienes eran esos. Al rato, uno le preguntó qué era lo que había que hacer, y Metzgoshé le dijo que antes había que esperar la palabra de Dios, la palabra que traía Boleh".
"Al otro día vino Boleh, y le dijo cómo era que tenía que gobernar a su gente. Y le explicó también cómo había que pescar, mariscar y sacar miel. Le enseñó después cómo hacer las flechas y la red. Después, Boleh se volvió a volar y se fue de vuelta arriba".
"Metzgoshé enseñó todo eso a sus hombres y les mandó que lo obedecieran".
"Después fueron a buscar pescado a la laguna. Metzgoshé los llevó a una laguna llena de pescado y les mandó que esperaran un día, mientras hacían flechas y redes. Luego ordenó que lo miraran a él cuando pescara; entonces los otros miraron a Metzgoshé sin entrar, miraron cuando pilló el pescado con la flecha y aprendieron. Luego se los llevó para que aprendieran a secar el pescado; para que aprendieran a hacer fuego y sacar charqui de pescado".
"Volvió volando Boleh y le enseñó a Metzgoshé sobre los peligros del agua; le dijo de las palometas y los yacarés. Entonces recién la gente entró al agua y aprendió a pillar el pescado".
"Después Metzgoshé les dijo que había que hacer un campamento. Esas gentes vivieron ahí nomás e hicieron casitas y ranchos. Sin mujeres estaban; eran puros hombres nomás".
"Como Metzgoshé entendía el idioma de todos los bichos, cuando salió lo dejó al Loro de guardia; porque todos querían pescar y se negaban, todos los otros querían salir. Y ese día se fueron a pescar también".
"A la noche rezaba el Metzgoshé a Dios y le pedía por una compañera; para que ésa cuidara la casa, la comida, cuidara todas las cosas. Estaban cansados de pescar y de que nadie cuidara. Dios sabe de esa necesidad y espera".
"Cuando al otro día fueron a pescar, y quedó el Loro de guardia, volvió Boleh y le dijo a Metzgoshé que se preparara, porque Iban a venir las mujeres; pero que había que cuidarse, porque ésas no venían para quedarse sino para traer el peligro. Y que había que pillarlas".
"Ese día quedó el Loro en el campamento -y todos los demás estaban en la laguna Metzgoshé les contó lo que le había dicho el Boleh, y entonces todos estaban contentos. Metzgoshé les dijo que iban a ocupar al Loro de casero, porque las mujeres venían para robar y no para quedarse acá".
"Así se quedó ese día el Loro en el campamento, y los demás fueron a la laguna. El Loro sintió el ruido de arriba, y entonces ya supo que venían las mujeres. Metzgoshé le había ordenado que no les diera carne a las mujeres, si no venían para quedarse".
"Cuando llegaron, el Loro las saludó y les preguntó a qué venían; le respondieron que a buscar carne. El Loro les dijo que no podrían llevarla si no se quedaban; que les darían comida, sí, pero para que se quedaran y cuidaran las cosas. -Si no nos da comida, lo vamos a robar a usted -dijeron las mujeres-. Y después, las mujeres lo cascotearon al Loro; casi lo matan al Loro. Y después se llevaron la carne".
"Después, a la entrada del sol, vino otra vez Boleh. Le dijo a Metzgoshé que las mujeres volverían mañana; que gritara el casero cuando vinieran; que entonces él, desde arriba, iba a cortar la soga".
"Gritó el Loro cuando volvió a sentir el ruido de las mujeres, y el Boleh entonces cortó el hilo. Y se cayeron a la tierra las mujeres"
"Se volvieron los hombres mandados por Metzgoshé y agarraron a las mujeres. Preguntaron a Metzgoshé qué era lo que había que hacer, y él les dijo que tomaran una o dos para esposa".
"Había una mujer que... Boleh dijo de ésa: -¡No vayan a dormir junto con esa mujer, porque ésa tiene dos bocas; dos bocas tiene ella, una arriba y también tiene otra abajo! -Y no vayan a tocarlas a estas mujeres antes que venga Boleh -dijo Metzgoshé- ¡agárrenmelas a estas mujeres, pero agárrenlas así nomás, sin tocarlas!"
"Viene ese Zorro, ¡cómo es ese Zorro de pícaro!, y se quiere arrimar a tocar a la mujer ésa. Le avisaron los otros que primero viese a la Iguana, que ésa tiene dos pingos. Pero el Zorro se apura y se va con la mujer. Y se fue el Zorro, y ahí nomás la mujer le cortó el pingo. Y el Zorro se volvió llorando".
"Vino otra vez Boleh. Le indicó a Metzgoshé hacer un fuego grande, porque a la otra mañana iba a venir un viento frío, y que, cuando esa mujer se arrimara al fuego, había que tener alistada una piedra; cuando la mujer, para calentarse, se abriera las piernas junto al fuego, había entonces que sacar la piedra y romper ¡así! de, ¡de un solo golpe todos esos dientes!".
"Y el Metzgoshé, el primero de los hombres, fue el que tiró la piedra, después de hacerle dar vuelta la cabeza para que no viera. Y cuando a esa sola mujer se le rompieron los dientes de abajo, se les rompieron también a todas las otras; solos se les cayeron. Y la piedra la tiró Metzgoshé".
"Y después dijo Metzgoshé: -Parece que ya no hay peligro, ya se pueden juntar nomás con esas mujeres. Y todas las gentes tenían miedo porque al Zorro le había hecho mal. Entonces llamaron a la Iguana, porque ésa tiene dos ¿durmió junto con la mujer y no pasó nada. Entonces los otros vieron que no pasaba nada y se casaron".
"Eso significa así hasta hoy. Cuando uno quiere casarse, tiene que durarse 211 unos días, unos meses. Porque entonces se duraban antes de casarse. Ese ejemplo queda hasta hoy, desde cuando mandó esperar Metzgoshé antes de dormir con las mujeres" (C. Burgos).
Otros informantes también vinculan las acciones de Metzgoshé con episodios cosmogónicos, alguno con fuerte influencia cristiana, y además con las catástrofes apocalípticas de origen andino:
Relato N° 75
"Cuando todo era obscuro, cuando todavía Nalah no se había subido hasta el cielo, entonces Dios hizo a Metzgoshé de tierra y le sopló en la nariz".
"Nuestro cuerpo era de tierra. El corazón vino de Dios y es sangre; es nuestra alma la que está en el corazón. A la mujer, Dios la hizo de la costilla de Metzgoshé".
"Metzgoshé es el primero del tronco de los Tobas; de él vinieron después los otros Tobas. Adán es el Padre de los Blancos; Dios lo hizo como al Metzgoshé pero distinto, ése es otra persona".
"Pocoleh después le enseñó a Metzgoshé cómo se hace el arco, y le trajo la piedrita para hacer fuego".
"Metzgoshé no quería ser curandero; entonces nombró a otro paisano para que Nowet lo hiciera curandero" (A. Roldán).
Relato N° 76
"Cuando el mundo era limpio, Dios avisó al Metzgoshé de preparar una canoa; que le dijo que se venía el diluvio grande. Metzgoshé fabricó la canoa. Se metió adentro y esperó a que se viniera el agua".
"Dios mandó una lluvia de pura agua; sin truenos, no había truenos. Llueve, y ya cae entonces pura agua nomás. Dios estaba callado, y parece que después sacó el agua también".
"Y cuando hay mucha agua, parece que eso es porque Dios tiene que castigar con el agua".
"El diluvio creció hasta el cielo y llegó hasta Dios. Dios habló con el Metzgoshé, y le dijo que había que esperar cuarenta días antes de salir de la canoa, cuando el agua bajara; porque sino se podía caer el Metzgoshé, y perderse del otro lado de la tierra".
Después de eso, salió el pasto de la raicita que sembró el Boleh; de la raicita que encontró escarbando. Siempre sembraba cantando el Boleh. Metzgoshé estaba contento y dijo que pronto saldría el pasto".
"Y a la mañana siguiente salió un algarrobito chiquito y crecía rápido"
"Parece que entonces todavía no había animales. Decía Metzgoshé que los bichitos ya estaban por venir; pero los hombres no los veían".
"Entonces Metzgoshé dijo: -Vayan nomás para allá - parece que allí había algo de monte fuerte-, allá van a encontrar un palito; córtenlo para matar estos chanchos, pero no vayan a matar mucho ni a botar el cuero, porque a eso lo necesitamos para sobar y hacer un vestidito" (A. Gómez).
Relato N° 77
"El Metzgoshé y todos esos hombres, son de ese tiempo, cuando no había nada. Todo eso era en ese tiempo, todo eso; cuando después de eso se cambió otra vez el mundo".
"Porque esa gente de ahora, vino después de la otra, de esa de antes que se cambió toda. Esos, los de Metzgoshé, son los mismos que nosotros, los que andamos acá ahora".
"Dicen que Dios lo mandó a Metzgoshé desde arriba, cuando el mundo estaba limpito y pelado".
"Después, desde el cielo también, le mandó los otros compañeros. Y salen por el campo y salen por el agua todos esos. Son bichos, son hombres; son de todo lo que hay todos esos compañeros del Metzgoshé" (P. Yorqui).
Aunque no sea nuestro propósito principal discutir en extenso los aspectos puramente antropogónicos de los mitos transcriptos, no nos es posible pasar enteramente por alto dos de sus características que hacen, por una parte, al esquema de la antropogonía tradicional, y, por la otra, al deslinde de la integración sincrética acaecida entre Metzgoshé y otras entidades del substrato mítico estrictamente etnográfico. Tanto el extenso relato de Icancho Yorqui trasmitido por Burgos, como el que nos refiriera P. Yorqui personalmente, vinculan coherentemente varios episodios del mito de origen de las mujeres con algunas temáticas sobre la aparición de hombres y animales, desconocidas por completo hasta el momento: sugieren que también el primer hombre descendió desde el cielo, o sino que la deidad uránica lo creó en la tierra, en virtud de motivos que ya no se recuerdan; concuerdan además en asociar al Antecesor con la llegada posterior de un conjunto de criaturas, cuya indistinción original de figura hacen resaltar. Es de notar la intervención de Boleh, quien proporciona los rudimentos del primer aparato cultural; enseña las técnicas para cazar, pescar y fabricar los utensilios necesarios, el fuego y la vivienda, y, tal vez, los esquemas de la organización social; posiblemente deberíamos radicar en las relaciones del Antecesor con el Tesmóforo la justificación sagrada del poder y heriditabilidad del cacicazgo, en otros tiempos bastante fuerte, más no así el origen de los poderes shamánicos, referidos más bien con las hierofanías más netamente animalísticas.
En segundo lugar, si bien es importante destacar la dimensión de Metzgoshé como un verdadero Salvador, no lo es menos señalar su emergencia en relación con las figuraciones del horizonte mítico más antiguo. Si cotejamos la narración de Burgos con los mitos de origen, formalmente semejantes,transmitidos por Métraux 212, comprobaremos, en efecto, una doble línea de síncresis entre la actuación antropogónica de Metzgoshé y la de Tesmóforos descritos por dicho autor. La intervención de la pareja Metzgoshé-Boleh semeja a la de Kakadé-Woleh, en otros tiempos; recordemos que el primero es un Héroe Cultural, vinculado por su parte con un extenso ciclo mitográfico propio; es evidente entonces el reemplazo de Kakadé por Metzgoshé, quien ha desplazado también los rasgos animalísticos del primero. Subsidiariamente, las cualidades y autonomía del Antecesor, comparado con Kakadé, parecen haberse incrementado a expensas de Boleh; según Métraux, éste era el verdadero responsable del grupo y, en el episodio de origen de las mujeres, Kakadé figura como un personaje de segunda línea; actualmente, por el contrario, amén de resaltar el papel del Antecesor, el de Boleh ha sido hasta cierto punto relativamente relegado.
Por último, la relación de Roldán es una transposición casi literal del motivo bíblico. No obstante, uno de sus episodios, el que diferencia la creación de Metzgoshé de la de Adán y por ende de los respectivos troncos raciales,viene muy bien para iluminarnos sobre uno de los temas que expresan la conciencia del relegamiento cultural ante los blancos 213. Creemos que no puede disimularse, en la consideración de los factores del cambio, la negatividad de transferir al plano de la fundamentación mítica la autoinfravaloración surgida de la percepción de las diferencias interculturales y étnicas.
211 "Durarse": abstenerse de contactos sexuales.
212 Tenemos especialmente a la vista la versión últimamente publicada: Métraux, 1967: 154-157.
213 Son bastante numerosos, en efecto, los relatos en que su conciencia de inferioridad cultural ante los blancos es expresada en un contexto mítico, refiriéndola generalmente a situaciones propias de los "orígenes". Así por ejemplo, una variante de la destrucción diluvial publicada por Palavecino (1964: 285-286) narra que, agradecida, la deidad en forma de perro sarnoso prometió suministrar semillas y animales domésticos al indio que la acogió; luego de reunirlos a los demás, les impuso como prueba enfrenar correctamente una mula, sólo una pareja logró cumplirla, y es a ésta a quien la deidad proporcionó un nuevo idioma y convirtió en cristianos; los restantes permanecieron para siempre como indios. Según Amoroso (1968: 27), en los orígenes, la divinidad ofreció a los indios toda clase de bienes de cultivo, pero éstos prefirieron los productos silvestres y los rechazaron; aquélla se los proporcionó entonces solamente a los blancos.