Viaje al Río de la Plata. Ulrico Schmidl
| Capítulo 38. Regreso de Hernando de Ribera. Sublevación de la gente |
Después de esto contramarchamos a los antedichos syeborís y scherues (xarayes). Nosotros los cristianos también estábamos mal provistos de víveres, no teníamos otra cosa de comer que una pämb (palma) llamada palmides (palmitos) y cardes (cardos) y otras raíces del campo que se crían bajo de tierra.
Cuando llegamos nosotros a los scherues estaba nuestra gente a la muerte de enferma por causa del agua, y de las necesidades que en este viaje habíamos sufrido; porque por 30 días y noches seguidas habíamos estado en el agua, y de la misma habíamos bebido. Así nos quedamos allí entre los scherues, donde vive el Rey, unos 4 días; nos trataron muy bien y nos sirvieron al pensamiento, y el Rey encargó a sus súbditos que nos cuidasen y nos diesen cuanto nos hacía falta.
Así en este viaje cada uno de nosotros se había ganado un valor como de 200 ducados sólo en mantas de algodón de indias y plata, que les habíamos comprado a ocultas, y sin que se sepa, por cuchillos, rosarios, tijeras y espejos
Después de todo esto volvimos a navegar aguas abajo a juntarnos con nuestro capitán general Alwiso Capessa de Bacha. [Luego que llegamos a los navíos, ordenó él, Albernunzo Capessa de Bacha] que so pena de la vida ni uno de nosotros [224] se moviese de los navíos, y se vino a vernos, él mismo in personâ, e hizo prender a nuestro capitán Ernando Rieffira (Hernando de Ribera), y nos quitó [a los soldados cuanto] habíamos traído de tierra adentro, y por último y para colmo de todo, quería hacer ahorcar en un árbol a nuestro capitán Ernando Rieffere. Mas nosotros, que aun estábamos en el navío bergentin (bergantín) cuando supimos de la tal cosa, armamos un gran alboroto, juntándonos con otros buenos amigos, con que contábamos en tierra, contra nuestro capitán dicho general Alberniso (Alvar Núñez) Capessa de Bacha, es decir, para obligarlo a que soltase y dejase libre a nuestro capitán Ernando Rieffere, como también que nos devolviese íntegramente lo nuestro que nos había robado y quitado, y que si no, otro tanto le haríamos a él.
Cuando él, Aluiso Capessa de Bacha se apercibió del alboroto nuestro, y se dio cuenta de nuestras malas intenciones, tuvo a bien, porque ello no pasase de ahí, poner en libertad a nuestro capitán, nos devolvió también todo lo que nos había quitado y nos habló con buenas palabras, y sólo así quedamos satisfechos. Mas como le fue después bien se enteró él: va enseguida.
Y después de todo esto, cuando ya todo había sosegado, pidió él a nuestro capitán Ernando Rieffire (Ribera) y a nosotros que le diésemos una relación de la tierra y que le contásemos como había sucedido que tanto nos habíamos demorado, como que en seguida le dimos una relación, con la que quedó muy contento. Que él así nos había recibido, prendiendo a nuestro capitán, y quitándonos lo nuestro, sólo se debía a que nosotros no habíamos obedecido su mandato; porque él no nos había dado más orden, que la de no pasar más allá de los scheruyes (xarayes), y de allí 4 días de viaje la tierra adentro; de todo lo cual debíamos traerle relación y de allí volvernos. En lugar de lo cual anduvimos 18 días de los scherues tierra adentro.
Fuente:
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