Viaje al Río de la Plata. Ulrico Schmidl
| Capítulo 34. Cabeza de Vaca sube a San Fernando a los payaguá, guasarapos y sacocíes |
Después que estas paces se ajustaron volvimos a tomar aguas abajo del Paraboe (Paraguay) a reunirnos con el capitán general de todos, A[l]bernuso de Bacha y le hicimos relación de como nos había ido; así pues, resolvió él realizar su ya pensado viaje de marras, y pidió a Dabere (Tabaré), que ya estaba pacificado, 2.000 indios armados que marchasen con él; y manifestaron su buena voluntad, y prometieron que siempre la tendrían; también mandó él que ellos, [los] carios cargasen 9 navecillas bergentin (bergantines). Eso que todo estuvo dispuesto, de los 800 hombres cristianos tomó él 500 y a los 300 los dejó él, en la ciudad Nostra Singnora de Sunssión, nombró un capitán llamado Jan Salleysser (Juan de Salazar), en seguida emprendió la marcha aguas arriba del Paraboe con los 500 cristianos y 2.000 indios.
Los carios tenían 83 conanen (canoas) o esquifes y nosotros los cristianos teníamos 9 navíos bergentin (bergantines), y en cada uno de ellos 2 caballos; pero a estos se los hizo caminar por tierra 100 millas (leguas), y nosotros marchamos por agua hasta llegar a un cerro llamado Sannt Ferdinandt, allí se embarcaron los caballos y de allí caminamos y llegamos a los payenbas (Payaguá), enemigos nuestros; mas ellos no se dejaron estar sino que huyeron presto de allí con mujeres e hijos después de haber quemado sus casas. En seguida caminamos unas 100 millas (leguas) más de marcha, en que no encontramos gente alguna; y después llegamos a una nación llamada baschereposs (guaxarapos), tienen pescado y carne; es una gran nación y se extiende por unas 100 millas (leguas) y tienen hartas khannean (canoas), y baste con lo dicho de esto; sus mujeres se tapan las vergüenzas, no quisieron saber nada con nosotros, sino que huyeron de allí. De estos llegamos a otra nación, llamada de los sueruekuessis (sacocíes), donde en aquella ocasión estuvieron los 3 antedichos navíos; está a las 90 millas (leguas) de los basherepass (guaxarapos); nos recibieron muy de a buenas, cada cual tiene casa sola para sí con su mujer e hijos. Los hombres tienen una rodelita de madera como ficha de damero colgada en el lóbulo de la oreja; las mujeres tienen una piedra gris de cristal que les cuelga de los labios, es del largo y grueso de un dedo, son hermosas y andan en cueros vivos como nacieron. Item tienen algo de trigo turco (maíz), manndeoch (mandioca o fariña), manduiss (maní), padades(batatas), pescado y carne en abundancia; es una gran nación; nuestro capitán les hizo preguntar de una nación llamada karkhareiss, Carcará, iten más de los caríos,pero ellos no le pudieron dar noticias de los karckhareiss, pero en cuanto a los carios dijeron ellos, que estos estaban aun en sus casas; mas esto no era así.
Después de lo cual, nuestro capitán mandó que se aprestasen; él quería marchar tierra adentro y dejó 150 hombres allí con los navíos y víveres para 2 años y se llevó los 350 hombres cristianos más los 18 caballos y los 2.000 carios, que con nosotros salieron de la ciudad de Nostra Singnora de Sanssión, y semetió tierra adentro; pero poco fue el provecho que él sacó, porque no era el hombre para tanta empresa; a esto se agregaba que los capitanes y caballeros todos eran sus enemigos; a tal grado de demasía había llegado él en su modo de portarse con la gente de guerra.
Así pues, caminamos durante 18 días, en que no hallamos ni carios ni otra población alguna y no eran muchos los víveres [que nos quedaban], así que por eso nuestro capitán tuvo que contramarchar a los navíos, y cuando dimos la vuelta nosotros envió él a un Español llamado Francisco Rieffere (Ribera) con otros 10 españoles armados para que pasasen adelante un buen trecho, les encargó que caminasen por 10 días, y si fuese el caso que durante este tiempo no diesen con gente alguna habían de volver atrás a buscarnos en los navíos, donde nosotros los esperaríamos. Allí encontraron ellos una gran nación de los indios, que también tienen algo de trigo turco 8maíz), manderoch (mandioca) y otras raíces más. Los españoles no se atrevieron a dejarse ver y se volvieron a nuestro real y dieron relación de ello al capitán general. Así pues, no hubo más sino que él en persona había de marchar tierra adentro, y se vio obligado a desistir por causa de las aguas que se lo impedían.
Fuente:
http://www.cervantesvirtual.com