Viaje al Río de la Plata. Ulrico Schmidl
| Capítulo 29. Llega la carabela de Santa Catalina y viaje del autor a encontrar a Cabrera |
Pero unos 5 días después de nuestro arribo a Bonas Ayers nos llegó de Hispanien una pequeña nao, llamada carabelle (caravela) y nos trajo buenas nuevas, a saber, que un navío más había arribado a Sannta Katarina, cuyo capitán, del mismo, llamado Aluiso Gabrero (Alonso Cabrera), había traído consigo de Hispanien 200 hombres. Ni bien supo nuestro capitán las tales nuevas hizo aprestar de los 2 navíos uno, que era un galiber (galeón) y lo despachó con el primero a S. Katarina en Presael (Brasil), que está a 300 millas (leguas) de Bonas Ayers, y le nombró un capitán, llamado Consalto Manthossa (Gonzalo de Mendoza) para que mandase el navío, y le encargó que tan luego como llegase a S. Catarina, en Pressel (Brasil), donde estaba el navío, había de cargar su nao con víveres de arroz, mandeoch (fariña?) y otra comida más que le pareciese bien.
Con esto el tal capitán Consaillo Mannthossa (Gonzalo Mendoza) pidió a nuestro capitán general Marthin Domenigo Eyolla (Irala) que le diese o facilitase 6 compañeros de la gente de guerra, para que pudiese darse vuelta; él se lo prometió; así pues nos llevó a mí y a 5 Españoles consigo, más 20 hombres de la gente de guerra y marineros.
Eso que partimos de Bonas Ayers al mes llegamos a Sannt Katarina, allí nos encontramos con el susodicho navío, que de Hispania había llegado, y al capitán junto con toda su gente; nos alegramos en grande, y nos quedamos 2 meses allí mismo, y cargamos nuestro galeón de arroz, mandeoch (fariña?) y trigo turco (maíz) en mucha cantidad, de suerte que ya no podíamos meter más en los 2 navíos; después de esto nosotros y los 2 navíos y el capitán Aluiso (Cabrera) y toda su gente juntos salimos en viaje de S. Katarina a Bonas Ayers en Inndiam (Indias), y de allí llegamos como a las 20 millas (leguas) y dimos con un agua corriente Parnaw Wassu (Paraná Guazú). Esta agua tiene de ancho en la boca 40 millas (leguas) y sigue de este ancho por 80 millas (leguas) de camino hasta que uno llega a un puerto llamado S. Gabriel; allí el agua Parnau tiene 8 millas (leguas) de ancho. Así pues llegamos, como se dijo, a 20 millas (leguas) en esta agua, la víspera de Todos Santos, y arribamos al anochecer a este punto con los dos navíos reunidos; y nos preguntamos el uno al otro si estábamos ya en el agua corriente Pernau; y aunque aseguraba nuestro piloto, que habíamos llegado ya al agua corriente, el otro piloto le decía a su capitán, que estábamos aún a 20 millas (leguas) de distancia de ese punto. Porque en el mar cuando 2, 3 o más navíos andan en compañía , siempre se juntan a puestas de sol; entonces se averiguan entre sí cuanto han caminado día y noche, y cual el rumbo a tomar en el siguiente, con arreglo a lo cual poderse reunir.
Después de esto el piloto nuestro volvió a preguntar al otro piloto, si quería seguirlo; mas éste le dijo que ya era casi de noche, y que por eso se quedaría mar afuera hasta la mañana de alba y que no estaba para tomar tierra a esas horas; este piloto era algo más avisado que el nuestro, como se verá más tarde. Así nuestro navío siguió su camino y se separó de la otra nao.
Fuente:
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