Arqueología Cronológica de Venezuela
Introducción
Series, Horizontes y Tradiciones Las Islas La Costa Las Montañas Los Llanos Río Orinoco |
| Introducción |
| Sectores y Áreas |
Como resultado de nuestras investigaciones recientes, combinadas con las de nuestros predecesores y colegas a los que nombramos en el Prefacio de esta obra, hemos podido establecer una serie relativamente detallada de secuencias culturales que nos permiten presentar una cronología general provisional para Venezuela y elaborar algunas conclusiones al problema de los orígenes y de las influencias históricas en el país estudiado.
Fig. 2: División de Venezuela en regiones y áreas. |
Antes de presentar esta cronología hemos de delinear la división geográfica de Venezuela que hemos hecho por crearla más conveniente para nuestra exposición y en la cual evitamos el uso de divisiones políticas actuales. Contrariamente a lo que hicieron Osgood y Howard, (1943) quienes organizaron su trabajo en función de los Estados venezolanos de hoy, nosotros hemos usado divisiones basadas en los principales accidentes topográficos: las Islas, la Costa, las Montañas, los Llanos y el Río Orinoco (Fig. 2). Lógicamente deberíamos incluir también los sectores venezolanos amazónico y de las Guayanas, pero los hemos omitido porque el primero es tema de un estudio separado (Evans, Meggers y Cruxent, s. f.) y porque carecemos de información a cerca del segundo.
Bajo el término de las Islas consideramos los diferentes grupos venezolanos de éstas, situados frente a la costa del Caribe, extendiéndose desde las islas de Aruba, Curazao y Bonaire, al oeste, hasta las de Trinidad y Tobago, al este. Dos de estos grupos nos han ofrecido hasta ahora material arqueológico: Los Roques, frente a La Guaira, y Margarita e islas próximas, frente a Cumaná (Fig. 2).
Dividimos al sector de la Costa en diez áreas a las que damos el nombre, respectivamente, de la ciudad principal que se encuentra en cada una: Maracaibo, Coro, Tucacas, Puerto Cabello, La Guaira, Río Chico, Barcelona, Cumaná, Carúpano y Güiria (Fig. 2). En teoría, deberíamos haber definido y nombrado tales áreas de acuerdo con accidentes topográficos, pero en realidad no los reflejan, ya que las áreas estudiadas lo han sido en función de la concentración de la investigación arqueológica en ciertos lugares situados a lo largo de la costa. Cuando se hagan nuevos trabajos, sin duda nuestra toponimia habrá de ser modificada.
El sector de las Montañas comprende tanto la parte venezolana de los Andes, que se extiende en dirección nordeste desde la frontera de Colombia hasta el mar Caribe, como la cordillera del Caribe, que corre a lo largo de la costa central e incluye los valles de Valencia y de Caracas (Fig. 2). Omitimos la Cordillera oriental, situada a lo largo de la costa este, por falta de información sobre la misma. Dividimos el sector de las Montañas en ocho áreas que denominamos, como las costeras, en función de la ciudad principal que se encuentra en cada una: San Cristóbal, Mérida, Trujillo, Barquisimeto, San Felipe, Valencia, Los Teques y Caracas (Fig. 2).
Nuestro sector de los Llanos está definido por las tierras bajas situadas al sur y al este de las Montañas, extendiéndose hasta las orillas del Orinoco, aunque sin llegar a abarcarlas. Usamos, como en los casos anteriores, los nombres de las principales ciudades cerca de las cuales se han realizado investigaciones arqueológicas significativas: Barinas, San Fernando, Valle de La Pascua y El Tigre, (Fig. 2). Los Llanos es el sector mayor de los cinco que proponemos y la escasez de las áreas designadas refleja el hecho de haberse realizado relativamente escasas investigaciones arqueológicas, así como el de estar alejados entre sí los lugares en que se han llevado a cabo.
El sector último, el del río Orinoco, solamente comprende las orillas de éste y las tierras adyacentes inmediatas a las riberas. Lo dividimos en tres áreas: Alto, Medio y Bajo Orinoco (Fig. 2). No damos a estas áreas el nombre de ciudades, como en los casos de la Costa, de las Montañas y de los Llanos, porque hay muy pocos centros de población importantes en el sector y porque los propios yacimientos se encuentran demasiado separados unos de otros. Hemos de advertir que las áreas que señalamos son completamente arbitrarias y repetimos que seguramente habrán de ser modificadas una vez que se realicen más amplios trabajos.