Provincia de Chiquitos
Partida a la Provincia de Chiquitos Estadía en las misiones del oeste de la Provincia de Chiquitos: Estadía en las misiones del centro de la Provincia de Chiquitos: Viaje a las misiones del sur de la Provincia de Chiquitos:
Regreso a las Misiones del Centro y Oeste de la Provincia de Chiquitos.
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El naturalista francés Alcide d'Orbigny, comisionado por el Museo Nacional de Historia Natural de París, visitó entre 1826 y 1833 seis países de América del Sur, sus estudios y experiencias los volcó en una monumental obra "Voyage dans L'Amérique Méridionale" ("Viaje a la América Meridional"), aquí presentamos lo referente a los Chiquitanos y a la Provincia de Chiquitos en Bolivia.
| Estadía en las misiones del centro de la Provincia de Chiquitos |
| Misión San Miguel |
San Miguel es una de las misiones mayores del país; cuenta en la actualidad con 2.500 habitantes, todos de raza chiquita, divididos en seis secciones 20 que hablan el mismo idioma. El pueblo está situado a cuarenta y siete leguas de Concepción, y a unas once, en dirección sursudoeste, de Santa Ana; más cerca de San Rafael y más alejada de San Ignacio. Su ubicación es encantadora: ocupa la cima de una suave colina, rodeada de campos de cultivo sobre los cuales la vista se desliza con agrado para detenerse más allá, a distancia, en bosques cuyo verdor sombrío encuadra todo el horizonte. Grande y espaciosa, la misión encierra algunos de los mejores edificios de la provincia. La iglesia es notable sobre todo por sus dimensiones y un frontispicio de columnas; en su interior tuve ocasión de admirar una estatua de San Miguel, patrono de la misión, esculpida en Roma por un artista excelente. En esa iglesia de ricos ornamentos, escuché buena música italiana que los indígenas ejecutaron. Las casas de ellos están muy bien alineadas, y sobre todo distribuidas de manera que el aire circule libremente.
Indios de la Provincia de Chiquitos. |
Misión San José |
Misión San José |
Camino Guaravito a Chiquitos |
Antes de irme de San Miguel anotaré un episodio susceptible de ejercer influencia notable en el porvenir de la región. Mediante una ley primitiva, la península había impedido durante mucho tiempo la extensión del cultivo de la vid y el olivo, para reservarse el monopolio de su importación; por lo que esas plantaciones constituían excepción. El gobernador, don Marcelino de la Peña, hombre de mérito, pasó varios años pidiendo plantas de vid para hacer ensayos de plantación. Hacía unos días que por fin las recibiera y teníamos que buscar juntos el lugar favorable para plantarlas. Espero que la tentativa resulte coronada del éxito que merece y que el nuevo producto se agregue a los que ya da la provincia.
El 19 de julio fui a Santa Ana con el gobernador, atravesando campos muy alegres, sembrados de pequeñas planicies, colinas y valles cubiertos de verdor, donde sobresalía una linda especie pequeña de bambú. A las seis leguas de marcha se hizo alto bajo una ramada donde nos esperaba una comida espléndida, pues el gobernador había despachado con antelación un grupo de cocineros. Más allá, me detuvo unos momentos un valle delicioso llamado Motacucito, distante tres leguas de Santa Ana; con posterioridad volví para pasarme un día entero estudiando sus cercanías. A cada lado se alzan colinas, desnudas en parte y mostrando magníficos esquistos micáceos ondulados, llenos de cristales de granate v estaurótidas. Una vegetación activa ocupa el fondo del valle, donde las palmeras motacus se mezclan a los helechos arborescentes, en el fondo de espesuras variadas y pintorescas, animadas por numerosos pájaros que atraen la sombra y humedad del lugar. Luego el campo se muestra más variado por todas partes, entrecortado de vallecitos cubiertos de pasto v leves irregularidades llenas de vegetación. A dos leguas de Santa Ana encontramos al cura y al secretario del gobernador que venían a nuestro encuentro, y, más lejos, al cacique indio con los jueces principales, quienes, después de haberme cumplimentado, volvieron al galope para anunciar nuestra llegada, pues el gobernador quería dispensarme todos los honores correspondientes a los gobernadores bajo el régimen español, cuando llegara a su capital.
Notas:
Son los pequicas, saracas, parahacas, guazoroch, guazoros y guarayos.