Relación acerca de las antigüedades de los indios
Pané desembarcó en la española en enero de 1494, primero se estableció con los ciguayos (macoriges) que no hablaban la lengua general, en la primavera de 1495 pasó a convivir unos dos años con los grupos comandados por el cacique Guarionex que hablaban la lengua taina, predominante en la isla; todo dentro de la provincia de Magua -uno de los cinco cacicazgos en que se dividía la isla-.
Hacia 1498 entregó a Colón sus apuntes en español con el título "Relación acerca de las antigüedades de los indios"; el material llegó en Sevilla, donde Pedro Mártir de Anglería (1455-1526), miembro del Consejo de Indias y primer historiador general de las Indias, publica -en latín- un resumen de su contenido en "Décadas del Nuevo Mundo" y Bartolomé de Las Casas, extrae algunos fragmentos agregándoles comentarios propios para su edición de "Apologética historia de las Indias".
Fernando Colón, segundo hijo de Cristóbal, incluyó en el capítulo 61 de "Historia del Almirante" la Relación de Ramón Pané, que quedó inédita al morir en 1539, siendo publicado en Venecia -1571- traducido al italiano por Alfonso de Ulloa. Éste hizo su tarea estando preso en una cárcel veneciana donde falleció en 1570, lo que dejó en realidad era un borrador, al que le faltaba trabajo, motivo por el cual son frecuentes las inexactitudes, incongruencias y descuidos.
Fernán Pérez de Oliva, (español, 1494-1531), conoció a Fernando Colón, e incluyó la Relación en "Historia de la Invención de las Islas", la mejor narrada desde el punto de vista literario, pero cuyo material se había extraviado, recién ser ubicó en 1965 siendo publicada pocos años después.
La obra de Pané hoy es considerada el primer documento etnográfico de América.
La edición aquí presentata fue tomada de: Colección de Libros Raros o Curiosos que tratan de América. Ediciones Letras de México, 1932.
| Introducción |
Derecha: Atabex
Abajo: Yocahu Vagua Maorocoti
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Relación de Fray Ramón acerca de las antigüedades de los indios, las cuales, con diligencia, como hombre que sabe el idioma de éstos, recogió por mandato del Almirante.1
Yo, fray Ramón, pobre ermitaño de la Orden de San Jerónimo, por mandado del ilustre señor Almirante, Virrey y Gobernador de las islas y de la tierra firme de las Indias, escribo lo que he podido averiguar y saber acerca de las creencias e idolatría de los indios, y cómo veneran a sus dioses, lo cual trataré en la presente relación.
Cada uno, al adorar los ídolos que tienen en casa y les llaman cemíes, guarda un modo particular y superstición. Creen que hay en el Cielo un ser inmortal, que nadie puede verlo y que tiene madre, mas no tiene principio; a éste llaman Yocahu Vagua Maorocoti,2 y a su madre llaman Atabex, Iermaoguacar, Apito y Zuimaco, que son cinco nombres.3 Estos de los que escribo son de la isla Española, porque de las demás islas no sé cosa alguna, pues no las he visto. También saben de qué parte vinieron, y de dónde tuvieron su origen el sol y la luna y cómo se hizo el mar y dónde van los muertos. Creen que los muertos se aparecen por los caminos cuando alguno va solo, porque cuando van muchos juntos, no se les presentan. Todo esto les han hecho creer sus antepasados, porque ellos no saben leer, ni contar hasta más de diez.
Notas:
1 Se ha perdido el texto original de este opúsculo, aprovechado por Pedro Mártir de Angleria en su Década I, lib. IX, caps. IV a VII, y en sus Epístolas, núms. 177, 180, 189 y 190; luego, por el P. Las Casas en su Apologética, Capitulos CXX, CLXVI y CLXVII.
Hay una buena edición del opúsculo de Fr. Ramón en la Raccolta Colombiana, parte I, vol. I, págs. 213 a 223, donde se coteja el texto de Ulloa con las citas de Pedro Mártir, el P. Las Casas y el Trevisano.
Las Casas, Apologética, cap. CXX, dice de Fr. Ramón que era "un catalán que había tomado hábito de ermitaño..., hombre simple y de buena intuición que sabía algo de la lengua de los indios”. En el cap. CLXVII dice de Fr. Ramón : "vino a ella [a Española] cinco años antes que yo”.
2 Las Casas, Apologética, cap. CXX: "nombráronlo Yocahu Vagua Maorocoti; no sé lo que por este nombre quisieron significar”.
3 Las Casas, Apologética, cap. CXX: "Dios tenía madre, cuyo nombre era Atabex, y un hermano suyo, Guaca, y otros desta manera.”
"El mismo Dios dicen que tiene madre, llamada con estos cinco nombres, a saber: Attabeira, Mamona, Guacarapita, Iella, Guimazoa.” --Pedro M. Angleria, Década, I, libro IX, cap. IV.