Relación acerca de las antigüedades de los indios
| Capítulo XX: Del cemí Buyayba, del que dicen que cuando hubo guerras lo quemaron, y después, lavándolo con el jugo de la yuca, le crecieron los brazos, le nacieron de nuevo los ojos y creció de cuerpo |
La yuca era pequeña, y la lavaron con el agua y el jugo mencionado para que fuese grande. Afirman que da enfermedades a quienes han hecho este cemí, por no haberle llevado yuca para comer. Este cemí era llamado Vaibrama 1 . Cuando alguno enfermaba, llamaban al buhitihu y le preguntaban de qué procedería su dolencia; éste respondía que Vaibrama se la había enviado, porque no les envió de comer a los que tenían cuidado de su casa. Esto decía el buhitihu que lo había revelado el cemí Vaibrama.

| Capítulo XXI: Del cemí de Guamorete. |
Dicen que cuando hicieron la casa de Guamorete, que era un hombre principal, pusieron allí un cemí que tenía encima de aquélla, y era llamado Corocote. Después, dicen que éste se levantó y se fue a distancia de un tiro de ballesta, junto al agua. Añaden que cuando estaba encima de la casa, bajaba de noche y yacía con las mujeres, y que después de morir Guamorete dicho cemí se fue a la casa de otro cacique, donde también allí dormía con las mujeres. Dicen más, que en la cabeza le nacieron dos coronas, por lo que solía decirse: "Pues tiene dos coronas, ciertamente es hijo de Corocote.” Así lo tenían por muy cierto. Este cemí lo tuvo luego otro cacique de nombre Guatabanex, cuyo pueblo era llamado Yacaba.
| Capítulo XXII: De otro cemí que se llamaba Opiyelguoviran, que lo tenía un hombre principal de nombre Cavavaniovava, que tenía muchos vasallos a su mando |
Del cemí Opiyelguoviran dicen que tiene cuatro pies como de perro; es de madera; muchas veces, por la noche salía de casa y se escondía en la selva, donde iban a buscarle, y vuelto a casa lo ataban con cuerdas, pero él se volvía al bosque. Cuando los cristianos llegaron a la isla Española, dicen que éste huyó y se fue a una laguna; que lo siguieron por sus huellas, pero no lo vieron más, ni saben nada de él. Como lo compré así lo vendo.

| Capítulo XXIII: De otro cemí llamado Guabancex |
El cemí Guabancex estaba en el país de un gran cacique de los principales, que se llamaba Aumatex; este cemí es mujer, y dicen que hay otros dos en su compañía: el uno es anunciador, y el otro recogedor y gobernador de las aguas. Cuando Guabancex se encoleriza, dicen que hace correr el viento y el agua, echa por tierra todas las cosas y arranca los árboles; este cemí dicen que es mujer, y está hecho de piedras de aquel país; los otros dos cemíes que están en su compañía don dichos, el uno Guatauva, y es pregonero y heraldo, que por mandato de Guabancex ordena que todos los otros cemíes de aquella provincia ayuden a que haga viento y caiga lluvia. El otro se llama Coatrisquie, y de éste dicen que recoge las aguas en los valles entre las montañas, y después las deja correr para que destruyan el país. Así lo tienen por cierto.
| Capítulo XXIV: Lo que creen de otro cemí que se llama Faraguvaol 2 |
Este cemí pertenece a un cacique principal de la isla Española; es un ídolo y se le dan distintos nombres; fue hallado de la siguiente manera: Dícese que un día, antes [de] que la isla fuese descubierta, en el tiempo pasado, no saben cuánto, yendo de caza hallaron cierto animal tras del que corrieron y él se arrojó a una fosa; mirando en ésta vieron un madero que parecía cosa viva; el cazador, notando esto, fue a su señor, que era cacique y padre de Guarayonel, y le dijo lo que había observado. Luego fueron allá y vieron que aquello era como el cazador decía, por lo que cerca de aquel tronco le edificaron una casa. Dicen que el cemí salía de aquella casa varias veces y se iba al paraje de donde le habían traído, pero no en el mismo lugar, sino cerca; por esto, el mencionado señor, o su hijo Guarayonel, lo mandaron buscar y lo hallaron escondido; lo ataron de nuevo y lo pusieron en un saco. Sin embargo de esto, andaba, atado, lo mismo que antes. Así lo tiene por cierto aquella gente ignorante.
Notas:
1 Las Casas, Apologética, cap. CLXVI: "Como lo que contaban del Cemí de Buyayba (que creo era un pueblo) y el Cemí nombraban Vaybrama, la penúltima sílaba luenga.”
2 En otros escritos lo mencionan como Baraguabael o bien Araguabaol. (Nota de la web Pueblos Originarios)