Orkeke
|
c.1810 - 1883 Monumento a Orkeke en Puerto Deseado, Santa Cruz. Vigía de la Ría Deseado y el Puerto. (1) |
George Ch. Musters escribió sobre él: "Mucho me impresionó el porte grave y solemne de este. Ante su estatura de seis pies cabales y su proporcionada musculatura, nadie habría sospechado que el hombre había cumplido ya sus 60 años; y, cuando saltaba sobre un caballo en pelo, o dirigía la caza, desplegaba una agilidad y una resistencia iguales a la de cualquier otro más joven. Su abundante cabello negro estaba levemente veteado de gris, y sus ojos brillantes e inteligentes, su nariz aguileña y sus labios delgados y firmes eran muy diferentes de lo que, según la idea corriente, son las facciones patagónicas; una frente achatada afeaba un poco la expresión de su rostro, que, sin embargo, era seria y meditativa, y a veces notablemente intelectual. Los meses que pasé en su compañía me dieron después amplia ocasión para estudiar sus facultades reflexivas, que eran grandes, y que a menudo encontraban expresión en dichos enérgicos y graciosos. Aunque era particularmente limpio en sus ropas y aseado en sus costumbres, era víctima, como todos los indios, de los parásitos; y una noche me despertó para fumar, y, después de dejarse estar sentado un rato, abstraído al parecer en profundos pensamientos, me dijo: “Musters, los piojos no duermen nunca”. A veces, pero muy de tarde en tarde, se permitía embriagarse; pero nunca reñía, y era cosa entendida que, en caso de orgía general, él y su hermano Tankelow debían conservarse serenos para proteger a sus familias.”. Según su apreciación, Orkeke era de carácter duro, serio y de conducta intachable.
| George Ch. Musters (12.02.1841 - 25.01.1879)
Realizó un viaje de exploración por el interior de la Patagonia (1869/70) acompañando una caravana tehuelche encabezada por Casimiro, para poder integrarla debió recibir la aprobación de Orkeke. Perteneció a la Marina Real británica, a la que abandonó para criar ovejas en Uruguay. En 1869 viajó a las Islas Malvinas y luego a la Patagonia donde conocería a Casimiro.
No se ha comprobado que Musters fuera un informante de la corona, pero tanto los temas que fueron objeto de su observación como las conferencias que brindó al regresar en las principales sociedades científicas permiten conjeturar que sí. Más allá del rol de agente encubierto que pudiera cumplir, los datos y los análisis suministrados serán especialmente aprovechados quince años más tarde por británicos que obtuvieron concesiones para colonizar las tierras. "En casa con los Patagones" (Londres, 1871), "Vida entre los Patagones" (en español), describió la geografía, flora y fauna de la región, además de las costumbres, curiosidades, rituales y un vocabulario tehuelche. De regreso a Londres, se casó con una Boliviana y con su esposa se instaló sin éxito en Bolivia para explorar las montañas en busca de materiales. Nuevamente en Londres fue nombrado cónsul en la colonia portuguesa de Mozambique. Falleció en 1879 sin acceder a este cargo. |
Sus tolderías se ubicaban al norte del río Santa Cruz, en la confluencia de los ríos SheHuen o Chalia con el Chico. Orkeke no solo fue respetado por su gran porte físico, también por su prudencia y capacidad diplomática. Mantuvo relaciones con Calfucurá, aunque nunca lo acompañó en sus acciones contra los blancos.
Mantuvo inquebrantable lealtad a las autoridades argentinas; hospitalario con los blancos, colaboró con exploradores de la Patagonia y con los colonos galeses del Chubut.
En 1869, en el valle de Genoa, cerca de la actual localidad de José de San Martín (Chubut), se llevó a cabo un parlamento tehuelche: los del Norte encabezados por el cacique Sinchel portaban la bandera blanca tehuelche; los del sur, liderados por Orkeke, que respondía a Casimiro Biguá, desplegaban la bandera de Buenos Aires. Debatieron varias jornadas y el 3 de noviembre se izó la Bandera Argentina jurándole fidelidad y comprometiéndose a defender los territorios nacionales.
En un nuevo parlamento llevado a cabo el 8 de marzo de 1870, Casimiro Biguá es reconocido como el "Cacique del Sur", luego en encuentros con Sayhueque, "Gobernador Indígena del País de de las Manzanas", se resolvió que éste protegería la orilla norte del río Negro, mientras los liderados por Casimiro garantizarían el sur.
Casimiro Biguá, que ostentaba el grado de teniente coronel del Ejército Argentino, fallece en 1874, le sucede Papón quien entró en tratos con las autoridades chilenas y aceptó sus raciones. Orkeke las rechazó y se mantuvo leal al gobierno argentino, por lo que se separó de Papón.
La vida patagónica de Orkeke cambiaría abruptamente a mediados de 1883 cuando llegó a Puerto Deseado el buque Villarino al mando del capitán Federico Spurr, del que desembarcaron el gobernador de la Patagonia, coronel Lorenzo Vintter; el teniente coronel Lino Oris de Roa; el mayor Miguel Linares; dos oficiales y 31 soldados de la Caballería. Enterados que la toldería de Orkeke estaba a unas quince leguas y siguiendo las instrucciones de Benjamín Victorica, Ministro de Guerra y Marina de la Nación Argentina, intima a la tribu a concentrarse y marchar hasta el pueblo. Es así como el cacique Orkeke y su gente -en total 54 miembros- son trasladados a la ciudad de Buenos Aires a bordo del Villarino. Siete toldos, 87 galgos, 98 caballos, cuatro vacas y tres terneros fueron confiscados.
Derecha a izquierda: Orkeke, su hija Meká y su esposa Hadd. |
Hadd y Orkeke con miembros de su tribu. |
El 29 de Julio, al llegar a Buenos Aires, el gobierno de Julio A. Roca, comisiona a Ramón Lista para que indagase los antecedentes y los motivos de su prisión. Admitiendo el error, Lista le comunica a Orkeke, que no habían sido traídos a Buenos Aires como prisioneros, sino como amigos. Se les iba a tratar bien y amistosamente, se les agasajaría con regalos, se les darían ropas y regresarían a la Patagonia, a sus toldos, devolviéndoles sus bienes. Dos días después son alojados en una cuadra del Regimiento Primero de Artillería ubicado en Retiro.
Por la curiosidad que despertaban, gozaron de la simpatía de la prensa que tildaron a Orkeke como el "Personaje de la época". Visitaron parques, edificios públicos, el flamante jardín zoológico. Los agasajaron con banquetes y funciones de teatro a su beneficio; el circo de Raffetto realizó "una función grandiosa y extraordinaria en honor de Orkeke y su real familia". Por las atenciones recibidas Orkeke se sentía comprometido con los "cristianos amigos".
La historia tuvo un triste y abrupto final, como a familiares y varios de sus súbditos, el cambio de clima perjudicó a Orkeke, fue atacado por una fuerte pulmonía, debiéndoselo internar en el Hospital Militar.
Rehusó tratamientos y medicamentos. Abandonaba la cama y buscaba otro aire en los patios. No tenía hierbas curativas ni podía usar los métodos nativos para espantar los malos espíritus: “Yo no quiero estar en una cama, quiero estar afuera respirando el aire libre como en mi tierra”.
El 12 de setiembre de 1883, a las 8.40, murió. Lista informó a la tribu del deceso. Todo se dispersó, algunos tehuelches volvieron a Santa Cruz, otros quedaron perdidos en la ciudad.
El cuerpo de Orkeke no fue inhumado sino descarnado y su esqueleto rotulado "fósil representativo de una raza de gigantes" para ser enviado al Museo de La Plata. En el año 2000 en la Cámara de Senadores se presentó un proyecto de ley para sus restos sean trasladados a la localidad de José de San Martín, Chubut, donde previamente se dispondrá la construcción de un monumento para contenerlos.
| Grandes caciques Pampa y Patagonia. Siglo XIX | |||
| Vínculos | Click sobre la imagen para acceder a su biografía. | ||
| Mapuches | Vorogas | ||
| Tehuelches | Manzaneros | ||
| Pampas | Pehuenches | ||
| Ranqueles | Huiliches | ||
Publicaciones en la prensa de Buenos Aires
La Nación, jueves 2 de agosto de 1883:
« Los indios tehuelches. - Los indios tehuelches tomados por la expedición que llevó a Puerto Deseado el coronel Winter y llegados aquí el domingo a bordo del Villarino, son los que obedecían a Olke y tenían su campamento en Salinas, a inmediaciones de Santa Cruz. Son 54 individuos, de los cuales han venido 15 hombres y 37 entre mujeres y niños; los dos indios que fallan han quedado como baqueanos de las tropas expedicionarias.
« Olke, el jefe, es un indio de estatura más que regular y contextura soberbia. No sabe cuántos años tiene, nunca los quiso,contar. Puede calcularse su edad en más de 70 años. Es vigoroso, sólido; pelo largo, lacio, duro como cerda. En la cara unos cuantos pelos gruesos, entrecanos, dragonean de barba. Eran este indio y los de su tribu los mejores amigos que en la Patagonia encontraron el capitán Moyano y el explorador Lista.
« El capitán Moyano sostenía hasta hace poco correspondencia con Notini (María), y la última carta de aquél nos la mostró ayer Gerche, Guestre o Cahuano, que esos tres nombres lleva el hijo segundo de aquélla, individuo que viste bastante correctamente, pues usa bota de media caña, pantalón, saco, camisa de cuello parado, sobretodo y chambergo. Habla bastante bien el español, y es el dandy de la tribu. María, hija de Notini, es una joven de 20 a 22 años, blanca, rubia, bastante buena moza, y madre de dos hijos, fuera de otro que se halla en camino. Su esposo llámase Narciso; pero, a pesar de su nombre, muy poco le debe a la hermosura.
« Cuando el Señor Lista se presentó a bordo del Villarino, fué reconocido en .el acto por Olke, entablándose entre ambos una larga conversación en español.
« Notini es hermana de Gumaken, que hoy sirve de baqueano en la Patagonia y por cuya vida serios temores abriga aquélla. Es una india vieja, de 70 años por lo menos. más fea que un susto, pero tan patriota, que poseía dos banderas argentinas, las que solía enarbolar en los toldos de su tribu en los días para ellos de fiesta y de jolgorio. Hoy llora la pérdida de sus dos banderas, 40 caballos, 4 vacas, 5 terneros, alguna plata y muchas libras de pluma de avestruz, todo lo que asegura que le fué arrebatado por los soldados invasores en la madrugada en la que asaltaron la toldería.
« Ayer se lamentaba largamente de estas pérdidas, temiendo no tener con que comprar alimentos, y en consecuencia verse expuesta a morirse de hambre.
« Con excepción de tres hombres, cuatro mujeres y tres o cuatro criaturas, el resto de la tribu compónenlo tipos de un feo subido. Son, sin embargo, más presentables que los tobas o guaqurús.
« Dos son los indios que visten traje y sobretodo; María, la hija de Notini, lleva enaguas limpias, vestido de zaraza también limpio, y un rebozo de lana a cuadros, nuevecito. Los demás, encima de las ropas mugrientas o la carne viva, llevan inmensos quillangos, inmundos, vuelto el pelo para adentro, y la cabeza atada con vinchas groseras.
« Despiden sus cuerpos, en cuya piel apenas deja libre la mugre que los cubre diminutos espacios, olores tan acres, que tapadas las narices y la boca con el pañuelo empapado en agua de Colonia, era todavía difícil permanecer más de cinco minutos en las bodegas del Villarino en que vienen respectivamente acondicionados los hombres y las mujeres.
« La navegación de las 860 millas que median entre el Chubut y Buenos Aires (según el trayecto que recorre el Villarino) fuéles a los pobres indios, a causa del mal tiempo, bastante molesta. Notini nos contaba con pesar que ninguno había podido retener lo que comían. Hoy todos se encuentran bastante bien, chocándoles solamente que se agrupen tantas personas en los muelles para mirarlos como si fueran salvajes!
« Casi todos estos indios comerciaban con Santa Cruz, Chubut y Punta Arenas, y más o menos conocen algo de la vida civilizada. Se quejan de las explotaciones de que son víctimas en los dos primeros puntos, donde los comerciantes allí establecidos les daban tres galletas, un puñado de yerba o un poco de aguardiente con agua, por una libra de pluma de avestruz o cueros de guanaco.
« Felizmente los que ayer fueron al Villarino, el comandante Spurr obsequióles con un excelente almuerzo, que disipó la impresión causada por la vista de aquellos infelices indios, arrancados a sus lares no sabemos todavía por qué motivo o con qué justicia.
« Ayer, cuando nos retirábamos del Villarino, vimos a varias personas que, munidas de cartas de recomendación, pretendían obtener uno o más indios, ni más ni menos que si de esclavos se tratase. Esta remesa, sin embargo, parece que no será distribuida como las anteriores, y para ello hace empeños el comandante Spurr, que tiene para los pobres prisioneros todas las atenciones posibles, deseando que sean colocados por cuenta del Gobierno en un paraje donde puedan ganarse ellos mismos su subsistencia trabajando en común ».
La Nación, jueves 6 de septiembre de 1883:
« Orkeke. - Desde hace tres días presa de una pulmonía el cacique de los tehuelches ocupa un lecho en la sala primera del Hospital Militar ...
« Valeska, la pitonisa de la tribu, entregó hace pocos días su alma al Creador, víctima de la nostalgia. No podía olvidar sus lares de la fría Patagonia.
« Hoy es Orkeke, su jefe y protector, el que yace postrado en el lecho de un hospital, expuesto a dejar sus huesos, como Valeska, en tierra de cristiano amigo ».
La Prensa, jueves 13 de septiembre de 1883:
« A propósito de la muerte de Orkeke. - ... Momentos después procedieron los indios a a efectuar la ceremonia de guerra de los objetos pertenecientes al finado, que según su costumbre debían ser consumidos por el fuego.
« En el patio del cuartel encendieron una hoguera y allí fueron arrojados ponchos, piezas de ropa y otros artículos de los recientemente regalados.
« Concluida esta ceremonia, que se hizo en medio del más profundo silencio, los ancianos se congregaron para elegir nuevo cacique.
« Breves momentos duró la discusión y por unanimidad fué tomado el acuerdo. El indio Coochingan fué nombrado cacique y puestos de pie los electores hicieron la proclamación.
« Coochingan pronunció una breve arenga, en la que ofrecía gobernar la tribu. con rectitud y honradez siguiendo las huellas de su antecesor ».
La Nación, viernes 14 de septiembre de 1883:
« Orkeke disecado. - Anteayer a la tarde, después de las 3, la viuda de Orkeke, con su hija, dos indios y un indio lenguaraz, fueron al Hospital Militar a ver el cadáver del cacique.
« La viuda, calzada con botas de potro y envuelta en una sábana blanca, bastante sucia, permaneció impávida ante el cadáver, sin hablar, sin derramar una lágrima, en la más absoluta inmovilidad fisonómica ...
« Orkeke estaba ya encajonado en su ataúd de caoba, cuando la viuda fué a ver el cadáver, que debió ser inhumado ayer; pero una orden superior, dada no sabemos por quién, hizo suspender la inhumación, y el cadáver fué disecado ayer a las 12 por los practicantes del Hospital Militar para conservar íntegro el esqueleto, cuyo final destino aun no se conoce.
... « la inspección del pulmón ha corroborado la clasificación de neumonía dada a la enfermedad que ha originado la muerte del cacique.
« Orkeke creía que no podía morir y hablando en su lengua bárbara preguntaba: - Si me muero é qué dirá el Gobierno? ».
La Nación, jueves 20 de septiembre de 1883:
« Los restos de Orkeke. - A fines del mes corriente podrá verse el esqueleto del cacique Orkeke. preparado convenientemente.
« Después de haber sido descarnado en el Hospital Militar colocáronse los diversos fragmentos del cuerpo en un gran tacho de agua y cal, para hacer desaparecer las pequeñas cantidades de carne que habían quedado adheridas a los huesos.
« Terminada que sea la disección del cuerpo del cacique, se procederá a armar el esqueleto. Ha llamado la atención de los encargados de disecar el cuerpo de Orkeke la enormidad del cráneo y el espesor del hueso frontal.
« Las canillas y los brazos son de dimensiones poco comunes.
« El esqueleto de Orkeke será conservado por ahora en el Hospital Militar »