La expedición de Ursúa y los crímenes de Aguirre. Robert Southey
|
Robert Southey (Bristol, 1774 - Londres, 1843). Escritor británico, historiador e hispanófilo. Es autor de una copiosa obra poética, elogiada por Walter Scott y por Lord Byron. Poeta Laureado por la corona inglesa en 1813.Visitó en varias oportunidades España y Portugal. Tradujo al inglés del libro de caballerías Amadís de Gaula (1803) y el Cantar de Mio Cid, escribió en tres volúmenes Historia de la Guerra Peninsular (1823-1832). En 1821 escribió La expedición de Ursúa y los crímenes de Aguirre (The Expedition of Orsua; and the Crimes of Aguirre) que aquí presentamos.
| Prefacio |
El siguiente relato de una expedición y motín, del que Humboldt acertadamente dijo ser el episodio más dramático de la historia de las conquistas españolas, iba a ser en origen un capítulo de mi Historia del Brasil.1 Los hechos pertenecen en parte a esa historia; pero como no guardan ninguna relación con los acontecimientos anteriores y posteriores ocurridos en Brasil (la expedición descendió el gran río Orellana cuando todavía no se había establecido allí ningún asentamiento europeo), me pareció mejor omitirlos del todo que incluir un relato trunco, y por tanto poco satisfactorio, de los mismos; o que aumentar el tamaño de un volumen de por sí ya considerable para desarrollar la tragedia hasta su desenlace, en una parte de América más allá de los límites que me había propuesto en ese trabajo.
Por esta razón, dejé de lado el capítulo, y lo recuperé algo más tarde en una publicación periódica.2 Lo reedito ahora a sugerencia de varias personas que, muy impresionadas por el carácter extraordinario de la historia, deseaban acceder a ella de forma más cómoda. Con el propósito de que resulte más completa como publicación autónoma, he llevado a cabo considerables adiciones.
Acosta menciona que un jesuíta, que participó en la expedición siendo todavía un muchacho, escribió un relato completo de ella.3 Poca duda cabe de que F Pedro Simón4 que ha relatado la historia con mayor detalle que ningún otro escritor, obtuvo su información de esa fuente, pues con toda seguridad debió de tener acceso a una narración completa y minuciosa. El obispo de Santa Marta, Piedrahita5 ha contado también con detalle los acontecimientos que ocurrieron después de que los sublevados desembarcaran en Venezuela. La narración presente se ha escrito basándose principalmente en estas autoridades. En los Varones ilustres de Indias, de Juan Castellanos,6 una especie de historia biográfica en verso, acaso se pueda encontrar algo sobre el particular; y quizá más en la Historia de Venezuela de Oviedo y Baños:7 pero no poseo ninguno de estos trabajos, ni he podido obtenerlos aun después de las más diligentes pesquisas.
Aunque a menudo se alude a ella, la historia de esta expedición sigue por lo general resultando desconocida para los españoles. Ulloa,8 su compañero de viaje don Jorge Juan,9 y los autores del Mercurio peruano,10 hablan de ella de tal manera que se ve claramente que disponían de una información muy pobre, incluso de las circunstancias principales.
Es una historia terrible, pero moralizante; buen ejemplo de que el poder, que embriaga a los hombres débiles, a los malvados los enloquece. Es esta una verdad de peso, que no ha sido suficientemente ponderada; pero así como la primera parte de la máxima la ilustran Rienzi11 y Massaniello12, la segunda lo hacen los fanáticos de la época de Cromwell y los monstruos de la Revolución francesa, así como los déspotas orientales y los emperadores romanos. La presión atmosférica no es más necesaria para la vida física del hombre que el freno de la ley y el orden lo es para su ser moral.
Notas:
1. Robert Southey, History of Brazil. 3 vols. Londres, Longman, Hurts, Rees, Orme and Brown, 1817-1822.
2. Edinburgh Annual Register, vol. iii, parte 2
3. José de Acosta, jesuíta (1539-1600). «La anchura y grandeza tan maravillosa de este Río, que justamente se puede llamar Emperador de los ríos, supímosla de buen original, que fue vn hermano de nuestra compañía que, siendo mopo, le anduuo y nauegó todo hallándose a todos los sucessos de aquella estraña entrada que hizo Pedro de Orsúa, y a los motines y hechos tan peligrosos de el peruerso Diego de Aguirre, de todos los quales trabajos y peligros le libró el Señor, para hazerle de nuestra compañía.» Historia natural y moral de las Indias, en que se tratan las cosas notables del cielo, y elementos, leyes, y gobierno, y guerras de los Indios. Sevilla en casa de Juan de León, 1590, Libro Segundo, p. 95.
4. Pedro Simón, franciscano (1574-C.1628). Noticias historiales de las conquistas de Tierra Firme en las Indias Occidentales. 1a parte, Cuenca, 1627. [Completa: 1981 y 1992.]
5. Lucas Fernández de Piedrahita (Bogotá, 1624-Panamá, 1688) Bisnieto de una princesa inca, vivió en Nueva Granada en el último tercio del siglo XVII y escribió una Historia general de las conquistas del Nuevo Reino de Granada. Amberes, Juan Bautista Verdussen, 1688.
6. Juan de Castellanos (1522-1607), poeta y sacerdote. Elegías de varones ilustres de Indias. Primera parte: Madrid, 1588; las tres primeras partes en 1837.
7. José de Oviedo y Baños (Bogotá, 1671-Caracas, 1738). Historia de la conquista y población de la provincia de Venezuela. Madrid, Imprenta de Gregorio Hermosilla, 1723.
8. Antonio de Ulloa (1716-1795). Entretenimientos físico-históricos sobre América Meridional y la Septentrional Oriental. Comparación general de los territorios, climas y producciones en las tres especies vegetales, animales y minerales. Madrid, 1772.
9. Jorge Juan y Santacilia (1713-1773). Observaciones astronómicas y phísicas hechas en los reynos del Perú. Madrid, 1748.
10. Mercurio peruano de Historia, literatura, y noticias públicas que da a luz la Sociedad académica de amantes de Lima. Y en su nombre don Jacinto Calero y Moreira, Lima, Imprenta Real de los Niños Huérfanos (Enero 1791-1795). En el t. XII (1795), num. 604, fol. 173-185: «Descripción de Isla Margarita. Enero de 1794».
11. Nicolás Gabrino Rienzi (o Renzo), más conocido por Cola di Rienzi (1313-1354). Último tribuno romano, sólo quería resucitar la época clásica y restaurar en Roma la forma republicana. Sus alardes de vanidad y despotismo hicieron que poco a poco el pueblo lo abandonase. Murió asesinado.
12. Tommaso Aniello Massaniello. Jefe popular napolitano que ejerció por poco tiempo una autoridad sin límites, perdiéndole su orgullo y su vanidad. Murió asesinado.
Fuente: