Emberá Chamí
Emberá Chamí ("Gente de la Cordillera"), ẽpẽrá čamí
Hábitat: En las cordilleras occidental y central de los Andes Colombianos. La mayor concentración se encuentra en las cercanías del Alto San Juan -municipios de Pueblo Rico y Mistrató-, departamento de Risaralda. Otros centros importantes: el curso de los ríos Garrapatas y Sanquinini (Chocó-Valle de Cauca) y el Resguardo Indígena de Cristanía (suroeste de Antioquia). En Caldas, los resguardos de los Emberá Chamí están ubicados principalmente en los municipios de Belalcázar, Riosucio y Supía. En Quindío, se encuentran en los municipios de Circasia, La Tebaida, Montenegro y Quimbaya. Lengua: Emberá sureño perteneciente a la familia lingüística Chocó. Área Cultural:Caribe - Andes Septentrionales (América del Sur). Habitantes: 29.094. (Censo DANE, 2005) |
Los Emberá Chamí comparten la historia prehispánica y colonial de los Emberá, resistieron la conquista hasta el siglo XVII cuando huyeron hacia la selva. En el proceso de asentamiento en nuevos territorios, han estado en permanente contacto con otras culturas lo que le dió una nueva configuración social y económica. Sin embargo, conservan los pilares culturales ancestrales: cosmovisión jaibaná; pintura facial y corporal; artesanías y cestería; estructura social con unidades familiares como base de su sociedad, unidades más amplias para tareas cooperativas y gobierno no centralizado.
| Ablación femenina
La práctica de ablación o mutilación del clítoris es un antiguo ritual. Cuando nace una niña, las mayoras (ancianas) proceden a "curarlas" con cualquier objeto filoso.
De acuerdo con algunos líderes, la ablación se remonta a la época de la conquista, cuando las indígenas de entonces sucumbieron al encanto de los españoles y fueron utilizadas para saciar el desenfreno sexual de los visitantes europeos: “Como los vieron bonitos, las indígenas se iban con ellos y dejaban a sus esposos. Para evitar eso, las parteras les cortaban el clítoris a las niñas cuando nacían para que en la edad madura no fueran demasiado ardientes e incurrieran en actos de infidelidad”. Hay otros argumentos:
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