Nevado de Chusca
|
Fotografía de la Momia de Chusca en 1924. |
El nevado del Chuscha constituye un ejemplo típico de santuario de altura incaico, en el que las cumbres secundarias y precumbres han sido culturalmente apropiadas para la construcción de arquitectura ceremonial, depositos de leñas, ofrendas y ejecución de sacrificios humanos.
Los sitios arqueológicos identificados en el nevado del Chuscha se encuentran emplazados en cumbres secundarias o precumbres que ofrezcan un espacio llano y extenso. Por el contrario, los espacios abruptos y de reducida extensión, como la cumbre principal, no parecen haber sido aprovechados.
Se identificaron tres sitios; dos sobre el filo oriental, y uno sobre el filo occidental.
El primer sitio, ubicado sobre el filo oriental, a 5.165 m.s.n.m., en una explanada precumbrera llana y extensa, consta de dos estructuras, un recinto de planta circular de 2,9 metros de diámetro, y un posible rectángulo ceremonial de unos 6 por 4 metros de superficie, ambas orientadas al Este.
También sobre el filo oriental, a 5.185 m.s.n.m., se relevó un segundo sitio, constituído por dos estructuras, un recinto de muros bajos, de planta ovoidal, de 2,6 metros de diámetro, con muro anexo, y otro recinto de muros bajos, de características semejantes. Acompañando a las estructuras se encontró leña.
En una precumbre del filo occidental, a 5.300 m.s.n.m., se detectaron indicios de una excavación previa, junto a abundantes fragmentos de leña.
A 5.320 metros, se encuentra el santuario donde la tumba de la "Momia de Chuscha" (también llamada "Reina del Cerro" o "Momia de los Quilmes") fue violentada en la década de 1920, su cuerpo y numerosos objetos del ajuar sufrieron las consecuencias del tráfico ilegal de bienes culturales.
El cuerpo de la niña sacrificada a los dioses, fue recuperado y desde el año 2.006 volvió a ser patrimonio de la provincia de Salta.
Fuente:
María Constanza Ceruti. Directora del Instituto de Investigaciones de Alta Montaña de la Universidad Católica de Salta.