Cururú
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lustración de Luis Scafati, en la libro de Adolfo Colombres "Seres Mitológicos Argentinos". |
Cuando se dio cuenta de que la humanidad corría peligro de desaparecer, Cururú guardó aquello que consideró más importante para garantizar su subsistencia: el fuego. Una vez que las aguas bajaron, encontró a los niños y les entregó la brasa que había logrado conservar dentro de su propia boca. Con este regalo, los niños pudieron calentarse y asar los peces que lograban extraer del agua dulce.
Ilustración de Gabriela Varela |