Escritura teotihuacana
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En la época de su florecimiento, Teotihuacan era un centro con fuerte contacto con otras culturas de Mesoamérica, de hecho inmigrantes mayas y zapotecas vivían allí. Una de las primeras manifestaciones de su iconografía se encuentra en el Templo de Quetzalcoatl, una estructura de mediados del siglo III d.C. representa una gran serpiente cubierta de plumas de quetzal, un aspecto decididamente Maya; por otra parte, ciertos glifos de nombres de días y la forma de ubicación de los numerales parecen derivar del zapoteco. A su vez ejemplos de la iconografía teotihuacana encontramos dispersa por todo Mesoamérica, incluso algunos códices mixtecas y aztecas que perduran recuerdan alguno de sus glifos. Esta interacción cultural ha dificultado la interpretación de los signos de origen teotihuacanano.
Las ideas que predominan en la actualidad, indican que al igual que sus contemporáneos de Mesoamérica, Teotihuacan también contaba con una forma de escritura altamente desarrollada. A pesar de compartir algunas reglas convencionales con las escrituras zapoteca y maya, la teotihuacana tenía un sistema propio. La evolución y calidad de los emblemas representados en sus innumerables murales puede atribuirse a la forma en que se desarrolló la escritura teotihuacana.
Numeración
Alfonso Caso inició el estudio sistemático de la escritura teotihuacana, notó que una serie de glifos aparecían acompañados con números representados por barras y puntos que ya eran utilizados en Mesoamérica por zapotecas y mayas. Un sistema de numeración vigesimal donde el punto redondo representaba el 1 y la raya o barra el 5; el resto de los números entre el 1 y el 19 se obtenían mediante sus combinaciones (Ver Numeración Maya).
En las excavaciones de Manuel Gamio de 1917 en el Templo de Tláloc, se han interpretado como signos de representación de números, líneas finas como unos y una barra más amplia como cinco. aunque el uso de líneas en lugar de punto para los unos es inusual, aún estaba presente en la época de contacto europeo y en los textos coloniales de Texcoco, es decir el área general de Teotihuacan. (Figura 1, A).
Los coeficientes numéricos suelen estar por debajo nombres de los días y otros glifos -influencia zapoteca ?-, como ejemplos en la Figura 1, B y C, representaciones en los murales de Tepantitla con el numeral 10 y en D) vasija procedente de Tetitla.
Signos calendáricos

Una estatuilla de una serpiente emplumada, recientemente conocida, lleva una serie signos de días en su cuerpo (Figura 2, dibujos de Karl Taube). A pesar de estar deteriorada, se puede observar -en (A)- el número 3. En (B) el nombre del día pedernal representado por una punta de flecha encerrada en un doble cartucho circular, bajo el mismo, el numero dos representado por dos círculos. (C) registra el día 8-Flor, la barra que indica el cinco esta marcada por un par de bandas diagonales, común en la escritura zapoteca.
Glifo A

Un signo, importante pero enigmático, es el Glifo A (Figura 5), se compone de un nudo vertical flanqueado por dos semicírculos. (A) incisa en un jarrón de Teotihuacan con el numeral 13; (B) con la misma fecha el Glifo A aparece en en el torso de un ave, fragmento de una cerámica Teotihuacana.
Presente en el clásico temprano de Teotihuacan, el Glifo A es probablemente de origen zapoteca, aparece en los monumentos de Monte Albán Fase II (150 a.C. - 200 d.C.).Glifo Ojo de Reptil
Siete ejemplos de glifos de días discutidos para Teotihuacan -Pedernal, Flor, Ciervo, Jaguar, Caña, Casa y Lluvia- coinciden con signos documentados en el siglo XVI, pero hay otros que no se parecen a esas formas, lo que dificulta su identificación. Uno de ellos es el llamado "ojo de reptil" .
En la pared del pasillo sur de la Plaza de los Glifos de La Ventilla, se encontró el dibujo esgrafiado presentado en la Figura 6 (A), fue publicado por Timothy King y Sergio Gómez Chávez en "Avances en el desciframiento de la escritura jeroglífica de Teotihuacan". Se representa un hombre con la fecha 3 - Ojo de reptil.
En (B) glifo "ojo de reptil" con coeficiente 4 en el grabado de un tazón.
Aunque no lo encontramos en uso en el Posclásico tardío, el glifo "ojo de reptil" continuó siendo utilizado como nombre de día después de la caída de Teotihuacan y aparece en Xochicalco, Cacaxtla, Tula y Chichén Itzá.
Un glifo pintado en la Plaza de los Glifos -ver abajo- de La Ventilla puede ser un ejemplo para el signo del día de la lluvia. La cabeza de Tláloc acompañada por un disco con una seria de puntos, este elemento en la antigua Mesoamérica correspondería con la representación del número 1. Día representado: 1-Lluvia.
Cuatro pétalos florales aparecen en un glifo en el pecho de una estatuilla teotihuacana (Figura 4, dibujo de Karl Taube, tomado de Javier Urcid Serrano), acompañados del numeral cinco, para indicar el día 5-Flor. En la parte posterior se muestran las fechas 8-Venado y 8 acompañando al Glifo A.
Topónimos, títulos y nombres.
Jorge Ángulo (1972) fue el primero en señalar probables topónimos en los murales de Tepantitla. Posteriormente Jennifer Browder (2005) identifica más de cuarenta glifos que aparecen combinados con flores, plantas, colinas, o con las volutas del habla. En la figura inferior encontramos ejemplos dibujados por Esther Pasztory (A y B) y Karl Taube (C).

| Murales de la Colección Harald J. Wagner, expuestos en el Museo de Young, San Francisco, EE. UU. |
| Serpiente Emplumada y árboles en flor. Glifos en los troncos. Techinantitla. En una habitación del conjunto arquitectónico Techinantitla se pintaron en sus cuatro paredes grandes Serpientes Emplumadas sobre un fondo rojo, con sus plumas iluminadas por colores que imitaban los brillos del jade y de cuyas bocas salen chorros de agua. Abajo del cuerpo benefactor de la serpiente se dibujaron árboles, cada uno de ellos con glifos específicos y distintas flores. Los glifos están colocados en la base del tronco sobre raíces retorcidas, característica que podría significar se tratara de topónimos de lugares, o bien el nombre de los árboles, tal vez éstos representen mitológicamente el eje vertical del mundo. Glifos representados en los troncos:
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Personajes con tocados en procesión y glifos identificatorios
Personajes pintados en los muros de Techinantitla, caracterizados por un tocado con terminación de plumas de quetzal del que penden cuatro borlas y por anteojeras tipo Tláloc, vestimenta militar, largas vírgulas de discurso y un glifo abajo a la derecha que indicaría su nombre o título. Algunas interpretaciones los señalan como posibles co-gobernantes sagrados de la ciudad, que en forma conjunta habrían ejercido el poder supremo. El glifo de la figura principal representa la garra del ave, en los otros ejemplos: A, relacionado con Tláloc, B, brazo con "ojos de reptil". |
La Plaza de los Glifos en La Ventilla
Durante las exploraciones del Proyecto Arqueológico La Ventilla (1992-1994) que encabezara el arqueólogo mexicano Rubén Cabrera Castro, se realizó el hallazgo en uno de los conjuntos residenciales, de una plaza -que llamaron el Plaza de los Glifos- sobre cuyo piso, altar y muros aledaños, se pintaron glifos.
La plaza tiene planta rectangular -7,55 m de este a oeste por 11,79 m de norte a sur-, en su parte central un altar cuadrangular se encuentra dividido por el accionar de saqueadores. Se identificaron 42 figuras de color rojo, algunas muy desdibujadas, cuya realización ha sido tentativamente fechada entre los años 300 y 450 d.C.
La mayoría de las representaciones tienen réplicas en otras muestras de la expresión artística teotihuacana, descartando se tratara de una intrusión de una escritura ajena a la cultura teotihuacana.
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Video de 90 segundos extraído del presentado por EL UNIVERSAL.mex. Rubén Cabrera plantea la posibilidad que la escritura teotihuacana constituyó la base de los posteriores códices mesoamericanos. En su trabajo Caracteres glíficos teotihuacanos en un piso de La Ventilla, realiza otras consideraciones:
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Una retícula pintada sobre el piso del patio determina la distribución de los glifos, está formada por líneas rectas que forman un tejido de trazos paralelos y perpendiculares orientados de manera congruente con las edificaciones situadas alrededor de la plaza. La distribución de las unidades gráficas sugiere que la posible escritura teotihuacana se presentaba como textos lineales, desechando la hipótesis de una lectura en columnas verticales.
Algunos glifos comparten los mismos elementos, como la cabeza de Tláloc o el colibrí; los glifos -si su significado fuera fonético- podrían combinarse para representar un significado por su sonido, de otra manera podrían formar palabras a través de su composición. Rubén Cabrera sugiere que esta muestra de escritura pudo haber sido el antecedente de los códices mixtecas y aztecas.
El arqueólogo mexicano Sergio Gómez Chávez y el lingüista de la Universidad de Stanford Timothy King, presentaron en el año 2004 "Avances en el desciframiento de la escritura jeroglífica de Teotihuacan", en ella proponen que en algunos glifos puede identificarse cierto foneticismo, donde un glifo puede emplearse para producir un sonido o una sílaba que se usaba para deletrear palabras. Recurriendo a la glotocronología -separación temporal entre dos lenguas que se suponen emparentadas- definieron a la lengua dominante hablada en Teotihuacan como proto náhuatl pochuteca, antecedente del náhuatl.
Plantearon que en su mayor parte, los glifos de La Ventilla son toponímicos, algunos títulos y otros vocacionales o de barrios. Así, los representantes ocuparían un espacio en donde estuviera su glifo, en la plaza durante los actos que se pudieran realizar. De tal manera que, han planteado que la Plaza de los Glifos haya funcionado de manera similar a una sala de consejo, un tribunal de cuentas o una asamblea del barrio. Si cada espacio estuviera ocupado por individuos, todos quedarían colocados de frente mirando hacia el centro de la plaza y teniendo el edificio principal a su derecha e izquierda, en cuya parte superior habría un personaje que dirigiría las actividades, sea un sacerdote o un representante del Estado teotihuacano. Proponen la siguiente clasificación:
| Serie 1 | 17 glifos en la parte norte de la plaza, alineados de este a oeste. | Probables topónimos de lugares localizados en la Cuenca de México. |
| Serie 2 | Los que se ubican alrededor del altar. | Especialidades o actividades de un grupo o barrio. |
| Serie 3.1 | 3 glifos con características comunes. | Al estar localizados en los vértices de la plaza, sugiere la ocupación de esos lugares por los que serían "asistentes ceremoniales del Dios de la Tormenta". |
| Serie 3.2 | Tres grupos de 3 glifos cada uno al sur de la plaza. | Probablemente expresan títulos múltiples del "Dios de la Tormenta", portados por individuos que tendrían una ocupación administrativa estatal. |
A continuación, podés visualizar la distribución de los glifos en la Plaza gracias al mapa realizado por Tatiana Valdez Bubnova, la descripción de los 42 glifos de Rubén Cabrera y la interpretación de Sergio Gómez Chávez. Cabrera las numeró de izquierda a derecha, a partir de la primer figura vista por las personas que llegaban al recinto desde el exterior.
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Distribución aproximada de la mayor parte de las unidades gráficas en la Plaza de los Glifos en la retícula pintada en el piso. Realizado por Tatiana Valdez Bubnova en base del trabajo de Rubén Cabrera Castro. Alteró algunas proporciones para permitir la visualización de la imagen. |
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Nació en 1934 en Coatepec Costales, Guerrero, México. Estudió arqueología en la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Realizó estudios de arquitectura y urbanismo en la Universidad Nacional Autónoma de México. Participó en las excavaciones de rescate en sitios donde se construían las presas de Malpaso, López Mateos, La Angostura, Chicayán y Cocula. Desde 1980 su labor se ha concentrado en Teotihuacan. Participó en el Proyecto Teotihuacan 1962-1964, dirigido por Ignacio Bernal. Coordinó el proyecto Teotihuacan 1980- 1982. |
Arqueólogo y antropólogo epigrafista nacido en EE. UU. en 1957. Profesor del Departamento de Antropología de la Universidad de California. Se especializa en la escritura y religiosidad de los pueblos de la antigua Mesoamérica. También ha explorado las interacciones entre los Mayas del período clásico y el entonces centro dominante del altiplano mexicano: Teotihuacan. |
Arqueólogo mexicano. Participó en las excavaciones de La Ventilla desde 1993 hasta 2002 y actualmente dirige una de las investigaciones arqueológicas más relevantes de los años recientes en Teotihuacan: la exploración del túnel debajo el templo de la Serpiente Emplumada. |
Fuentes:
Caracteres glíficos teotihuacanos en un piso de La Ventilla. Rubén Cabrera Castro
The Writing System of Ancient Teotihuacan. Karl Taube
El valor en la imagen gráfica teotihuacana. Reflexiones desde La Ventilla. Tatiana Valdez Bubnova
En el umbral del pensamiento teotihuacano: Los glifos pintados en La Ventilla, Teotihuacan. José Manuel Ruiz Aguilar