Tseltales: Religión y Cosmología
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La cosmovisión tradicional de los tzeltales concibe al mundo como un todo concentrado en la relación cielo-tierra. En centro está el Balumilal, la tierra donde se desarrolla la cultura realizando las prácticas sociales (negativas o positivas). Arriba Ch’ul Chan, la serpiente sagrada, el cielo, vigila el universo y protege hacia abajo. Yut Balumilal, debajo del suelo, el inframundo, lugar de descanso de los espíritus, donde residen los protectores de la naturaleza y el espacio donde se desarrolla la vida después de la muerte.
Las concepciones y valores de los hombres, giran en torno al maíz. La educación es concebida como una lenta adquisición del alma, que es análoga a la totalidad de la conciencia. El alma alcanza su madurez mediante el aprendizaje de cómo llegar a ser un buen cultivador del maíz.
El tiempo es cíclico y no lineal, los tsetales desarrollan las mismas actividades cada año, aprovechando las experiencias de los ciclos anteriores.
En su sistema religioso se mezclan elementos propios de su cultura tradicional con otros de la religión católica. En las comunidades se encuentra el sacerdote católico que preside la eucaristía diaria, bautizos, matrimonios, fiestas de los santos patronales; y también el chamán que practica la brujería y ejerce la medicina tradicional.
Los tseltales creen en el equilibrio entre lo natural (hombre-naturaleza) con lo sobrenatural (lo mágico, lo místico), un desequilibrio puede producir calamidades o enfermedades. Estas también pueden ser provocadas por brujería, para restaurar la armonía los chamanes usan rituales y medicinas naturales.
Las religiones evangélicas han penetrado en las comunidades tseltales, la conversión religiosa ha generado un nuevo liderazgo opuesto a los intereses de los caciques tradicionales y ha creado esquemas paralelos de autoridad, tanto en el ámbito civil como en el religioso.
El mito cuenta la existencia de dos seres de naturaleza divina que sostienen a la tierra y a las formas de vida que sobre ella existen, sobre sus hombros, establecen relaciones con los “yajawul witsetik” (dueños y cuidadores de la naturaleza), que viven en cuevas las que son la entrada al inframundo, símbolo de sagrado, reconocimiento de un mundo paralelo, invisible.
Cuando se realiza un uso inadecuado de los recursos naturales de la tierra estos dos seres se van debilitando, los “yajawul witsetik” castigan a los que dañan a la naturaleza. Si se provocara un incendio, el castigo es una fuerte temporada de sequías; por arrojar basura al río, se puede morir ahogado; cuando se construye una vivienda y no se ofrecen ofendas y rezos, el castigo puede ser el derrumbe; al momento de realizar la siembra sin pedir permiso a la Madre Tierra con ofrendas y oraciones, se puede perder la cosecha.

Ilustración: Tarjetas de Autoaprendizaje del pueblo tseltal.
La Fiesta de la Santa Cruz se realiza el 3 de mayo de cada año para agradecer entregando ofrendas a la Madre Naturaleza, durante su realización se sigue una secuencia de actos simbólicos -comienzan un mes antes- que propician un proceso de integración comunitaria.
La comunidad se reúne alrededor de un manantial, y al pie de una cruz se hace un pozo donde se colocan ofrendas -cabezas de pollo, cigarros, caldos, pox (alcohol de caña), etc.- a su alrededor se encienden velas y se realizan oraciones para agradecer a la Madre Naturaleza por lo recibido y solicitar bendiciones para el futuro.
Después de la celebración religiosa, los músicos realizan melodías alegres, por la tarde se reúnen para consumir lo preparado para el evento. Luego de agradecer a Dios por los alimentos, se levanta lo utilizado durante la fiesta, las mujeres van a su casa a cuidar a los niños y los hombres se quedan a cuidar las velas encendidas.
Por la noche se dirigen a la capilla comunitaria y el principal -responsable de la organización- agradece la colaboración y participación comunitaria que permitieron realizar celebración de la Fiesta de la Santa Cruz.
Ilustración: Tarjetas de Autoaprendizaje del pueblo tseltal.
El carnaval se celebra a fines de febrero con la imagen del toro como figura central.
Los personajes de carnaval dedican toda una semana a burlar lo establecido. Los hombres visten ropas de mujer, mientras ellas sentadas en hileras circulares en la plaza les proveen bebidas.
El tiempo de trabajo se detiene, el mundo pierde compostura, seriedad. Los participantes gritan, bromean con palabras obscenas, transgreden.
El último día de la fiesta del toro es sometido a un juicio farsesco, se lo acusa de todos los pecados y condenan a pena de muerte. El toro representa la lucha por la vida de los hombres, es perseguido, ironizado; se escabulle y mantiene el drama con sus correrías hasta que finalmente es atrapado y simbólicamente devorado por los participantes -comen carne de un toro verdadero-. Un joven representa al toro dentro de una armazón de fibras vegetales que dan forma al "toro".
El carnaval es la fiesta del humor ritual, todo es puesto en entredicho. La ironía mantiene el equilibrio entre lo solemne de lo sagrado y lo profano, mientras se refuerza la transgresión del orden y lo establecido.
