Buenaventura Suárez
| Argentina
1679 - 1750 Estampilla conmemorativa del Paraguay, realizada en honor de Johannes Kepler y Buenaventura Suárez (se muestra el reloj de sol por él construído), en ocasión del eclipse observado el 3 de Noviembre de 1994. |
Entre sus labores más sobresalientes figuran, la de astrónomo, matemático y habilidoso inventor. Contaba con conocimientos de medicina y hasta elaboró un "chocolate" de su invención. Se le atribuye la construcción de un herbario, el perfeccionamiento del proceso de fundido de campanas, etc.
Cursó su primera instrucción en el Colegio de la Compañía jesuítica de su ciudad natal y la continuó en Córdoba. A los 16 años, en 1695, ingresó en la Compañía de Jesús.
Es muy probable que el padre Suárez llegó a tener conocimiento de la obra de Newton dado que Thomas Falkner enseñó la nueva física newtoniana en la Universidad de Córdoba a partir de 1732.
Estatua de Buenaventura Suarez con su telescopio en la plaza de San Cosme y Damían. |
Mientras misionaba en las reducciones de San Cosme y San Damián, Suárez comenzó a realizar distintas observaciones astronómicas. Para ello, el jesuita utilizó un instrumental compuesto por aparatos sencillos que había construido con la ayuda de los guaraníes: un reloj de péndulo con los índices de los minutos y segundos, telescopios de diversas graduaciones (de 8 a 23 pies con 2 vidrios convexos) y un cuadrante astronómico con el que podía reducir, igualar o ajustar el reloj a la verdadera hora del sol.
En 1706 finalizó la construcción del primer telescopio que funcionó en forma permanente en el hemisferio sur.
Hacia 1720, escribió una obra cuya primera edición se estima fue en Lisboa en el año 1744, su obra más conocida es el "Lunario de un siglo que comenzaba en su original por enero del año 1740, y acaba en diziembre del año de 1841" (sic) que consiste en una colección de efemérides de aspectos del cielo durante un siglo. Cuenta además con un apéndice que permite extender el "Lunario" hasta 1903 mediante "sencillas reglas" según afirma su propio autor (ver abajo).
Otros títulos: "Tablas Astronómicas", "Anuarios" y "Cursos de los Planetas".
Otro aporte de importancia fueron sus cálculos de coordenadas a través de los cuales ubicó el lugar de asentamiento de San Cosme y Damián, lo que permitió determinar con precisión, previo trabajo de campo y cálculos de coordenadas y confirmación con medios técnicos (GPS), la ubicación exacta del punto donde funcionó este pueblo guaraní-jesuítico.
Observó los satélites de Júpiter. Sus trabajos sobre las observaciones fueron enviados a Europa y recibieron especial atención cuando se intentaba en ese continente lograr la determinación de los períodos de los satélites jupiterianos.
A partir de 1745, es decir, recién a los 66 años y hasta su muerte, ocurrida en 1750, realizó sus observaciones con instrumentos que habían sido comprados en Europa, y tenían una calidad muy superior a sus instrumentos previos.
| El Lunario del Siglo
Publicado en 1740, como subtítulo "Que comienza en enero del año 1740 y acaba en Diziembre del año 1841 en que se comprehenden ciento y un años cumplidos". Y más abajo, siempre en la tapa: "Contiene los aspectos principales de Sol, y Luna, esto es, las Conjunciones, Oposiciones, y Quartos de la Luna con el Sol, según sus movimientos verdaderos y la noticia de los Eclipses de ambos Luminares, que serán visibles por todo el Siglo en estas Misiones de la Compañía de Jesús en la Provincia del Paraguay”. En la introducción de este mismo libro Suárez anotó: "No pudiera haber hecho tales observaciones por falta de instrumentos (que no se traen de Europa a estas provincias por no florecer en ellas el estudio de las ciencias matemáticas) a no haber fabricado por mis manos, los instrumentos necesarios para dichas observaciones, cuales son reloj de péndulo, con índices de minutos primeros y segundos; cuadrante astronómico para reducir, igualar y ajustar el reloj a la hora verdadera del sol, dividido cada grado de minuto en minuto; telescopio o anteojo de larga vista de sólo dos vidrios convexos, de varias graduaciones desde ocho hasta veintitrés pies. De los menores de ocho, y diez pies, usé en las observaciones de los eclipses de sol y luna, y de los mayores de trece, catorce, dieciséis, dieciocho, veinte y veintitrés pies, en las inmersiones y emersiones de los cuatro satélites de Júpiter, que observé por espacio de trece años en el pueblo de San Cosme y llegaron a ciento cuarenta y siete las más exactas". El Lunario se puede dividir en tres partes: 1) introducción; 2) efemérides; 3) apéndice. En la introducción, el padre Suárez nos hace saber importantísimos detalles de su actividad astronómica y matemática, así como aspectos de la tecnología desarrollada para la elaboración de los instrumentos. Nada queda velado u oculto, todo está tan claro cuanto el cristal de roca de las lentes de sus anteojos astronómicos. Cada técnica de cálculo, cada elemento de su observatorio constan en esta introducción que, evidentemente, está orientada tanto al lego como al especialista. La efemérides es la parte más extensa del "Lunario de un siglo" y es lo que le da el nombre a la obra. Fue desarrollada basándose en las ideas astronómicas de la época. "He usado para este fin entre otras tablas astronómicas las de Philipo de La Hire, que se dieron a luz en Paris en el año de 1702 y son las mejores de estos tiempos...", nos dice el padre Suárez en otro párrafo de la Introducción. El Lunario contiene además de las fases de la Luna, los eclipses de Sol y de Luna. Sobre estas efemérides continúa Suárez su frase anterior:"... aunque en la imputación de los eclipses de Sol y de Luna me aparté algo de ellas, arreglándome a las observaciones propias, que tengo hechas desde el año de 1706 hasta el de 1739". La parte quizá más interesante del "Lunario de un siglo" es el apéndice final intitulado "Método fácil con que se puede continuar este Lunario formando de él los lunarios anuales siguientes hasta el año de 1903". Al comienzo de este apéndice se puede encontrar toda la definición de la técnica matemática y la teoría astronómica utilizada por el padre Suárez para la elaboración de la efemérides y la concepción del "método fácil". Contrariamente a lo expuesto, por varios historiadores de la ciencia y quizá a lo ocurrido con los jesuitas en China, el padre Suárez utilizó las concepciones astronómicas más modernas que se aceptaban en Europa. Quizá no haya sido el caso de su corresponsal en Pekin, el padre Ignaz Koegler, del que se dice sostenía el sistema de Tycho Brahe (los planetas girando en torno a la Tierra y ésta girando en torno al Sol), y la eclíptica como base de los cálculos astronómicos, en lugar del Ecuador, como se usaba ya en Europa. Buenaventura Suárez tiene en cuenta que todo lo que afirma en su método fácil debe estar rigurosamente fundamentado y eso es lo que precisamente realiza en la primera parte del apéndice. Esta es textualmente su justificación del método fácil: "El mes lunar sinódico es el tiempo que la Luna gasta desde una conjunción con el sol hasta la otra conjunción, desde un novilunio hasta el novilunio siguiente, y no hay un mes que se parezca a otro en la duración: porque unos meses cuanto menos tienen 29 días y otros cuanto más tienen 30. Entre aquéllos más veloces y estos más tardos tomaron los astrónomos el medio y definieron el mes lunar sinódico de 29 días 12 horas 44 minutos y 3 segundos de movimiento igual. Con la continua adición de este movimiento medio e igual se sacan todos los novilunios y plenilunios, los cuales se corrigen con las igualaciones que dan las anomalías de los orbes excéntricos de ambos luminares añadiendo o quitando alas conjunciones y oposiciones medias alguna porción de tiempo, para venir en conocimiento del tiempo y hora verdadera de las conjunciones, oposiciones y quartos de luna, lo que se comprueba con los eclipses de sol y luna porque no puede acontecer eclipse de sol sino en la conjunción de ambos luminares, ni eclipse de luna sino al tiempo y hora de la oposición de la luna con el sol. Las conjunciones medias y las anomalías del sol y de la luna recurren casi las mismas después de 31 años solares y 2 días, y las igualaciones de las conjunciones medias son las mismas con poca diferencia, con las que se reducen las lunaciones medias a las verdaderas con sola esta diferencia, el aspecto que en este lunario fuere conjunción 31 años y 2 días después será oposición, y no conjunción: y así mismo el que antes fuere oposición será después conjunción: el quarto creciente será quarto menguante, y el quarto menguante será quarto creciente. Finalmente Suárez expone un conjunto de cuatro reglas para extender su lunario (sólo las fases de la Luna) hasta el año 1872, otras cuatro para extenderlo hasta el año 1899 y finalmente los últimos cuatro años desarrollados individualmente. |
Fuentes: