Beatriz de la Cueva. La "Sin Ventura".
España 1500 - 1541 |
Las crónicas la describen como una bella mujer, apasionada, ambiciosa e inteligente. Llegó a Puerto Caballos, Honduras, en abril de 1539, acompañada por un grupo de veinte doncellas, para trasladarse a Santiago de Guatemala, donde la presencia de la nueva esposa del gobernador, fue un acontecimiento lleno de fastuosidad, en su honor hubo cantos, bailes y juegos. Ella traía un valioso equipaje, valorado en treinta mil ducados de mercadería, brocados y telas de oro y plata, sedas, tapicería fina, etc.
El matrimonio -que pudo formalizarse gracias a una dispensa papal- duró poco tiempo, Pedro de Alvarado, falleció el 4 de julio de 1541 aplastado por un caballo en una contienda con los chichimecas.
Beatriz, desolada, mandó pintar todo de negro, el palacio, los paños de las iglesias, las caballerizas, etc.
El cabildo se reunió para decidir sobre la sucesión de Alvarado y el 9 de septiembre de 1541, se decidió el nombramiento de Doña Beatriz de la Cueva como gobernadora, cargo que aceptó, firmando la toma de posesión como "la sin ventura Doña Beatriz".
No duró mucho en el cargo, en la noche del 10 al 11 de septiembre, el volcán Hunahpú -a partir de entonces conocido como Volcán de Agua- a consecuencia de sismos en su interior, liberó el agua estancada que se encontraba en su cráter y ríos de lodo arrasaron gran parte de la ciudad de Santiago de los Caballeros. Beatriz murió en tal ocasión, con varias de sus damas en su capilla doméstica, con un crucifijo en la mano y abrazada al cuerpo de Anica, niña de cinco años, hija natural de Alvarado. Años después, la hija de Alvarado, Leonor Alvarado Xicohténcatl, llevó su cuerpo, junto al de su padre, a la catedral de Antigua Guatemala.